FUENTE: EL PLACER DE AMAR (ALEX COMFORT).

“HAY DOS FORMAS DE PLACER SEXUAL: TENER UN ORGASMO TOTAL CON UNA PERSONA A LA QUE SE QUIERE, Y LLEGAR A SER UNA PERSONA TOTAL”. 

La situación, es cierto, va mejorando gradualmente y ya se permite que los minusválidos reciban asesoramiento sexual por expertos, pero hay que insistir en ello, sin hacer caso de utopías fingidas ni aceptar que le digan a uno que hay que vivir en la realidad si con ello se pretende que uno se convierta en monje o monja involuntario y que, encima, le guste. El primer problema que hay que abordar no es la propia incapacidad, sino los prejuicios de los demás; la mayor parte de las enfermeras y enfermeros no se dignarían ayudar a una pareja de minusválidos a colocarse en posición para hacer el amor y muy pocas instituciones permiten a sus acogidos disponer de momentos y lugares donde estar a solas, aunque reconozcan teóricamente que existe la necesidad, aunque sea de masturbarse. Pero esta actitud se puede combatir con firmeza. 

Si se lleva mucho tiempo inutilizado, habrá que vencer muchos temores y preocupaciones muy arraigados. Si el accidente ha sido reciente, habrá que encajar el golpe y recoger los pedazos que queden de uno mismo para ajustarse a la nueva vida. Es más fácil organizar la vida sexual cuando una de las partes de la pareja está sana y entera y ya ha tenido vida sexual, la cual habrá de modificar en consonancia. Muchos parapléjicos pueden hacer el amor y disfrutarlo; los hombres suelen tener erección, aunque carezcan de sensibilidad de la cintura para abajo, y la sensibilidad extragenital aumenta en ambos sexos con la práctica. 

Por encima de todo, hay que superar la idea de que nadie puede hacer el amor o tener placer con un minusválidos, lo cual no es ni remotamente cierto: muchos pueden y lo hacen. De hecho, el reconocimiento de la necesidad de prestar ayuda especial a quienes tienen la movilidad disminuida, por ejemplo, puede ser el principio de un movimiento general en el campo de la medicina orientada a asistir sexualmente a todo el que lo necesite. Ha sido precisamente la necesidad de estos individuos lo que ha hecho reconocer a médicos que existen graves lagunas en la asistencia y el asesoramiento sexual a nivel práctico para cualquiera. Las parejas que sufren de alguna incapacidad y se han ganado a pulso la vida sexual de que disfrutan son las que mejor pueden ayudar a quienes se encuentran en situación parecida a la que tuvieron que hacer frente ellos. 

Corresponde a la investigación determinar hasta qué punto las prótesis sexuales pueden favorecer la vida sexual de los minusválidos, el cultivo de la sensación de la piel, los pechos y otras partes, o si la imaginación es el mejor remedio. Pensamos que las parejas promiscuas con buena experiencia pueden ayudar más que los médicos y psiquiatras, y desearíamos que se crease una organización que tuviese como fin la prestación de estos servicios; habrá mucha gente encantada y dispuesta a colaborar. 

Decir sermones no sirve de nada y es difícil ayudar en el aspecto emocional de la invalidez a base de libros. En el aspecto físico y a nivel puramente mecánico se puede hacer mucho más. Muchas veces, la primera cosa que hay que vencer es lo mismo que aqueja a muchas personas robustas y sin lesiones: la idea de que el sexo se limita a los genitales y que la sexualización de cualquier otra parte del cuerpo es una pervesión. Habrá que partir de la suposición de que el minusválido ya sabe que todo eso es falso y que está dispuesto a valerse de la piel, las manos, los pies, la boca y lo que sea, igual que su compañero o compañera. 

Una vez establecido lo anterior, comenzemos por analizar lo que cada uno puede hacer dentro de la gama sexual normal. En el caso de una minusvalidez pequeña, descubrimos a menudo que todo el problema se origina por la fanática lealtad a la posición clásica. Una mujer que sufra de artritis de cadera y sea incapaz de inclinarse y abrirse de piernas, puede copular mediante penetración posterior, auxiliada con abundantes tocamientos del pecho y del clítoris para acelerar la excitación. Si el hombre padece de alguna dolencia de espalda, la mujer puede montarse encima. Algunas incapacidades de uno u otro sexo simplican la total exclusión del pene, pero aún quedan la mano, la boca, la piel. (No obstante, si el hombre puede tener erección, no se presuma que la cópula es imposible hasta que se hayan pensado y ensayado todas las formas posibles de acoplamiento). Un grupo que plantea problemas especiales es el de los parapléjicos que sufren disminución o pérdida total de la sensibilidad y del movimiento voluntario por debajo de la cintura. Casi todos ellos pueden tener erección y eyacular, aunque no se enteren de lo que sucede, pero pueden disfrutar del coito, especialmente con otra persona que sepa evocar la sensibilidad de la piel de las partes superiores del cuerpo. Las mujeres, especialmente las que han tenido experiencia sexual con anterioridad a la lesión, muchas veces llegan a experimentar el orgasmo pleno en los pezones, y el coito intermamal les proporciona aún mayor paticipación. Tratándose de minusvalidez más grave, el horizonte se reduce. Pero si se tiene alguna sensación en el clítoris, el pene, los pechos o la boca, es posible experimentar el estímulo sexual y mientras se pueda mover la lengua, los dedos de la mano o el dedo gordo del pie siempre se podrá hacer algo para excitar al otro. 

Para cualquier persona, sea minusválido o no, la excitación y el clímas sexual del compañero o compañera representa por lo menos la mitad del placer del acto sexual. Habrá que ponerse a sortear el problema imaginando algún tipo de acto sexual que quede dentro, o mejor aún, un poco fuera de las posibilidades de movimiento físico del enfermo, y probar si entre él y su compañero o compañera pueden realizarlo. Debe contarse con la posibilidad de algunos fracasos para quien pueda hacerlo en intimidad. Esta exploración puede ser como un juego. 

En algunas instituciones de Escandinavia, corresponde al fisioterapeuta la administración del orgasmo con el debido cuidado; tenemos confirmación cierta de esto en lo referente a los minusválidos masculinos y confiamos en que sea extensivo a todos, a pesar de la idea falsa de que a las mujeres no les hace falta o le parece una inmodestia. ¿Hay alguien dispuesto a oponerse abiertamente? Quizá no, pero lo hará secretamente, arguyendo que los pacientes se avergonzarían, que los fisioterapeutas se negarían y todo este acostumbrado repertorio de razonamientos negativos. Mas se puede ir progresando. Una vez, un paciente pidió abiertamente el derecho de estar a solas para masturbarse, nadie le apoyó y los responsables se sonrojaron, pero arreglaron las cosas, sin hacerlo demasiado abiertamente, para que todos contaran con una oportunidad de hacerlo. 

Así será posible progresar, mientras la sociedad aprende el ABC del interés por las realidades de la sexualidad. Las personas sanas también pueden echar una mano; sería una mejor expresión de caridad que repartir libros. Desde mi punto de vista, a nadie tiene que avergonzarle dar ni recibir.

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Respuestas a esta discusión

Estoy totalmente de acuerdo, ùltimamente se habla mucho de la Asistencia Sexual y aunq no es la panacea p cubrir todas nuestras necesidades, si deberia ser una opcion a la cual cada kien pueda acudir cuando le plazca sin sentimientos de culpa, verguenza o el temor a sentirse señalado. Y mientras màs hablemos del tema dejandonos de Tabùs, mucho mejor ;)

 

Pues es una làstima que rijamos muchas veces nuestra vida y libertad sexual, en base a lo que
una sociedad de "Doble Moral" sigue imponiendo como correcto o incorrecto!
✿◕‿◕✿Incluyendo por supuesto el tema de la masturbación.

(¯`v´¯) 
✿.¸.♥´
¸.♥´¸.✿´¨) ¸.•*¨)
(¸.♥´(¸.✿ .♥´¸¸♥´¯`•->❥ Chikkita Hot ❥

 

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