Te escribo a ti, que no miraste atrás:

Me he prometido que esto será lo último que te escribo antes que decidas volver a mí, si algún día lo haces. Me lo he prometido cientos de veces pero nunca lo cumplo, todo lo que posteo es para ti y tú lo sabes… Se me atravesaron por la mente mil razones por las que ni siquiera debería escribirte esto pero, me aferré a que es una buena idea y comencé, también porque sé que esta no es una historia de amor convencional y de un modo u otro, sigo confiando en ella.

No creo en el olvido, pienso que la vida, eso que le da saborcito y hasta “duele rico” son las personas que se han ido, aquellas que un día fueron fuego en tu vida y bueno, hoy no son más que cenizas y a veces, hasta pareciera que siguen ardiendo…

Pensé, y más de una vez debo admitir, que ibas a ser tú el indicado y sé que en algún punto tú también lo sentiste. Sé que si hubiera manejado la situación de una manera diferente podríamos seguir “juntos”. Y en cambio hoy, estoy aquí…escribiéndote aún, muriendo por besar los espacios que se llenaron de resentimientos e inseguridades, por llenarte de abrazos y que éstos se lleven todos esos celos, me estoy muriendo por decir “te quiero” en vez del mediocre “cuídate” que te dije ese último día… me estoy muriendo por volver a verte.

Duelen todos los pedazos que dejaron el querer “construir” algo juntos, duele que se ponga esa canción que de repente parece que está de moda, duele encontrar viejas conversaciones, duele no poder llamarte para contarte las ultimas buenas noticias y las malas, también, duele tu ausencia, duele sentir el reemplazo, pero duele más recordar tus eternas despedida sin final. Hubo un momento en el que pensé que si tú me dabas una esperanza, que si me hubieras dicho que me querías, en cuanto terminará mis estudios universitarios lo hubiera dejado todo, hubiera dejado a mi familia, mi país… todo por ti, pero sé que eso nunca sucederá.

Y no entiendo…me duele todo esto cuando creí ya haberlo superado pero de repente me encuentro escribiendo usándote de inspiración y entonces siento, que esto no se marchará jamás, y es que cada vez que vuelves te llevas un pedazo de mí y no sé qué tanto más pueda romperme por ti. Porque sé que decir “no volverá a pasar” no es la solución, porque sigues y seguirás pasando.

Tal vez llegue el día en el que conozca a alguien más pero nunca podre querer a nadie como te he querido a ti, nadie me hará sentir lo que tú me hiciste sentir… no habrá hombre que logre superarte. ¿Sabes? Me aterra pensar que para ti será muy fácil reemplazarme, tal vez hasta ya lo has hecho, me duele aceptar que para ti fui una más, una del montón.

Creo que en todas las historias hay quién sale herido y quién sale debiendo amor, promesas y sueños. Tú te fuiste y me dejaste una carga de deudas y pagarés que jamás serán saldados, además de un corazón roto.

Me gustaría hacerte saber que lamento el momento en el que todo se complicó, lamento haber sido egoísta, lamento no haberme puesto en tu lugar, lamento no haber sido más comprensiva, lamento no haber estado para ti cuando lo necesitabas, lamento que la razón no pudiera entender que no me quieres como yo a ti, lamento que el deseo se haya convertido en cariño, lamento que me afectes tanto es lo que más lamento.

Quiero dejar todo lo que fui contigo en estas palabras y quiero que sepas que cuando vuelvas a sentirme o a recordarme, viendo el cielo… yo seguiré aquí pero, ya no estaré ahí. Porque cuando esto llegue a ti lo leerás y te preguntarás si tú fuiste la inspiración, probablemente sí la seas y, posiblemente ya no.

CRM

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