SIN NOMBRE

Un señor muy creyente

sentía que estaba cerca

de recibir una luz

que le iluminara el camino

que debía seguir.

Todas las noches,

al acostarse, le pedía a Dios

que le enviara una señal

sobre cómo tenía que vivir

el resto de su vida.


Así anduvo por la vida,

durante dos o tres semanas

en un estado semi-místico

buscando recibir una señal divina.


Hasta que un día,

paseando por un bosque,

vio a un cervatillo caído,

tumbado, herido,

que tenía una pierna medio rota.

Se quedó mirándolo

y de repente

vio aparecer a un puma.

La situación lo dejó congelado;

estaba a punto de ver cómo el puma,

aprovechándose de las circunstancias,

se comía al cervatillo de un sólo bocado.

Entonces se quedó mirando en silencio,

temeroso también de que el puma,

no satisfecho con el cervatillo,

lo atacara a él.

Sorpresivamente,

vio al puma acercarse al cervatillo.

Entonces ocurrió algo inesperado:

en lugar de comérselo,

el puma comenzó a lamerle las heridas.


Después se fue y volvió

con unas pocas ramas humedecidas

y se las acercó al cervatillo

con la pata para que éste

pudiera beber el agua;

y después se fue

y trajo un poco de hierba húmeda

y se la acercó para que el cervatillo

pudiera comer.
Increíble.


Al día siguiente,

cuando el hombre volvió al lugar,

vio que el cervatillo aún estaba allí,

y que el puma otra vez l

legaba para alimentarlo,

lamerle las heridas y darle de beber.


El hombre se dijo:

Esta es la señal que yo estaba buscando,

es muy clara.

"Dios se ocupa de proveerte de lo que necesites,

lo único que no hay que hacer es ser ansioso y desesperado corriendo detrás de las cosas".

Así que agarró su atadito,

se puso en la puerta de su casa

y se quedó ahí esperando

que alguien le trajera

de comer y de beber.


Pasaron dos horas,

tres,

seis,

un día,

dos días,

tres días...

pero nadie le daba nada.


Los que pasaban lo miraban

y él ponía cara de pobrecito imitando

al cervatillo herido, pero no le daban nada.


Hasta que un día pasó un señor muy sabio

que había en el pueblo y el pobre hombre,

que estaba muy angustiado, le dijo:

- Dios me engañó,

me mandó una señal equivocada

para hacerme creer

que las cosas eran de una manera

y eran de otra.

¿Por qué me hizo esto?

Yo soy un hombre creyente...

Y le contó lo que había visto en el bosque.


El sabio lo escuchó y luego dijo:

- Quiero que sepas algo.

Yo también soy un hombre muy creyente.
Dios no manda señales en vano.

Dios te mandó esa señal

para que aprendieras.

El hombre le preguntó:

- ¿Por qué me abandonó?

Entonces el sabio le respondió:

- ¿Qué haces tú,

que eres un puma fuerte

y listo para luchar,

comparándote con el cervatillo?


Tu lugar es buscar algún cervatillo

a quien ayudar, encontrar a alguien

que no pueda valerse por sus propios medios.

jorge bucay

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Jesus with sleeping child...yo te protejere y velare tu sueño ...

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Proverbios 3:6

¡¡TENGO AL MEJOR!!....Jesús salva...! (ORAR por los demás, por su salud, su paz interior, su estabilidad económica...)

El único que salva de todo mal!

ORANDO

Así he sentido yo a veces a Jesús. Que lloro en sus piernas. Y el, diciéndome ya hija, ya esto también va a pasar

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