«Quien encuentra un amigo, encuentra un tesoro» (Eclo 6,14)

Es muy común escuchar a la gente: “Me presentaron a un amigo en un paseo”, “Me presentaron a un amigo en una fiesta”, “Me presentaron a un amigo en la universidad”. Y hasta el facebook nos dice que tenemos amigos pero, al final, cuando buscamos esos 800, 500 y 300 que aparecen en el perfil, sólo nos encontramos con uno o dos.

Otros, en cambio, con un tono apocalíptico dicen: “La amistad verdadera no existe”, “En esta vida no hay amigos”, “Los amigos siempre traicionan a uno”, y terminan creyéndose estas palabras como una teoría irrefutable que no puede ser cambiada. Y por último para celebrar el mes del amor y amistad cantamos una canción de Roberto Carlos que dice: “Yo quisiera tener un millón de amigos y así más fuerte poder cantar”. La tomaré de manera literal para decir que no podemos llegar a tener un millón de amigos, aunque quisiéramos con toda el alma, no lo lograríamos.

La amistad es un encuentro con el otro, que nos lleva a descubrir su alma, saber sus miedos, conocer la tristeza, conocer sus heridas y sobretodo poder llegar a ser hermanos. Pero en algunos casos, nos dejamos llevar de las situaciones y nos olvidamos de nuestros amigos excusándonos en el tiempo y las ocupaciones, cuando verdaderamente podemos dedicarles un minuto.

Es importante tener detalles con nuestros amigos, hacerles sentir que cuentan con nosotros. Ellos no nos piden que crucemos nadando el océano atlántico, ni que escalemos el monte Everest, pero sí una llamada para alegrar la vida, una palmada en el hombro cuando las dificultades tocan la puerta.

Tener detalles con ellos es decirles cuánto los apreciamos y necesario para fortalecer nuestras relaciones. Sin embargo, surgen algunas preguntas: ¿Es usted un buen amigo? ¿Es usted un amigo confiable? Puede que usted sea detallista, pero suele suceder que espera de su amigo lo que usted no le ha brindado. Para tener amigos es necesario ser uno y esto se consigue brindado nuestra vida para que ellos sientan que estamos tan cerca de ellos.

Podemos conocer camaradas, colegas, socios, pero ¿Amigos? Es momento de tener cuidado a quien le decimos amigo porque el amigo de verdad es de tanta calidad que no se consigue muy fácilmente. Cito la palabra de Dios que dice: “Quien ha encontrado un amigo ha encontrado un tesoro” y los tesoros no son fáciles de encontrar, por eso aprovecha y agradece a Dios por ese amigo que tienes y te acompaña en las buenas y malas.

 

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Comentario por Gorka el junio 13, 2019 a las 2:54pm

La familia no se puede elegir, pero las amistades las elegimos cada uno de nosotros. Te puede costar Mucho tiempo en hacer ese tesoro y bien poco en perderlo, si uno actúa mal con el botín.

Comentario por Dolores luna el junio 12, 2019 a las 5:25am

A Dios le doy gracias porque tu lo eres y muy buena amiga.

Abrazos.

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