SIN NOMBRE 2

En un oasis escondido

entre los mas lejanos paisajes del desierto,

 se encontraba el viejo ELIAHU de rodillas,

 a un costado de algunas palmeras datileras.


Su vecino HAKIM,

el acaudalado mercader,

se detuvo en el oasis a abrevar

sus camellos y vio a ELIAHU

transpirando,

mientras parecía cavar en la arena.


-Que tal anciano?

La paz sea contigo.


-Contigo- contesto ELIAHU

sin dejar su tarea.


-Que haces aquí, con esta temperatura,

y esa pala en las manos?
-Siembro- contesto el viejo.


-Que siembras aquí, ELIAHU?
-Dátiles -respondió ELIAHU

mientras señalaba a su alrededor el palmar.


-Dátiles!!!-

repitió el recién llegado,

y cerro los ojos

como quien escucha la mayor estupidez.


-El calor te ha dañado el cerebro, querido amigo.

 Ven, deja esa tarea y vamos a la tienda

a beber una copa de licor.


-No debo terminar la siembra.

Luego si quieres, beberemos...
-Dime, amigo:

Cuantos años tienes?
-No se... sesenta, setenta,

ochenta, no se... lo he olvidado...

 pero eso que importa?
-Mira amigo, los datileros

tardan mas de 50 años en crecer

 y recién después de ser palmeras adultas

están en condiciones de dar frutos.

Yo no estoy deseándote el mal y lo sabes,

 ojalá vivas hasta los 101 años,

pero tu sabes que difícilmente

 puedas llegar a cosechar algo

de lo que hoy siembras.

Deja eso y ven conmigo.


-Mira Hakim,

yo comí los dátiles que otro sembró,

otro que tampoco soñó

con probar esos dátiles.

Yo siembro hoy,

para que otros

puedan comer mañana los dátiles

 que hoy planto...

y aunque solo fuera en honor

de aquel desconocido,

 vale la pena terminar mi tarea.


-Me has dado una gran lección, ELIAHU,

 déjame que te pague con una bolsa de monedas

esta enseñanza

 que hoy me diste

- y diciendo esto, HAKIM le puso en la mano

 al viejo una bolsa de cuero.


-Te agradezco tus monedas, amigo.

 Ya ves , a veces pasa esto:

 tu me pronosticabas que no llegaría

a cosechar lo que sembrara.

 parecía cierto y sin embargo,

mira, todavía no termino de sembrar

 y ya coseche una bolsa de monedas

y la gratitud de un amigo.


-Tu sabiduría me asombra, anciano.

 Esta es la segunda gran lección que me das hoy

 y es quizás mas importante que la primera.

 déjame pues que pague esta lección

con otra bolsa de monedas.


-Y a veces pasa esto -

siguió el anciano y extendió la mano

 mirando las dos bolsas de monedas-:

 sembré para no cosechar

y antes de terminar de sembrar

 ya coseche no solo una, sino dos veces.


-Ya basta, viejo, no sigas hablando.

 Si sigues enseñándome cosas tengo miedo

 de que no me alcance toda mi fortuna para pagarte..

jorge bucay 

Si has construido

un castillo en el aire,

no has perdido el tiempo,

es allí donde

debería estar,

ahora debes construir

los cimentos

debajo de él..

bernara

 

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Etiquetas: 2, bucay, comì, datiles, desconocido, forastero, hoy, jesus, jorge, mañana, Más...monedas, nombre, nombres, palmas, plantar, sembrar, sembrò, sin, viejo, yo

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Comentario por Amilca el mayo 14, 2019 a las 3:27am

Maravilloso!!! Martina...por algo saben tanto los mayores que los llamamos sabios  

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