*Monólogo sobre una vida con discapacidad*

Quería conocer a China y

todavía era la China comunista

y sumamente difícil llegar allí.

Pero persistí y lo logré e ingresé

a un monasterio de monjes zen.

Allí me entrené en artes marciales y los monjes me desencantaron y fui a vivir a la montaña y allí me integré a una banda de monos y los entendía y me entendían y fue la lección en amor más profunda que

he vivido en mi vida.

Pero regresé a mi país y poco después, no sé exactamente cuándo, estuve en este accidente automovilístico que casi me mató.

Me acuerdo de otra lección de amor entonces:

me chupaba a un abismo, un remolino que me jalaba al abismo y no quería ir, pero no pude resistir y allí, adentro del remolino, encontré el amor total.

Me estaba muriendo.

Pero desperté en el hospital y me salvaron la vida, después de muchas operaciones y sigo sufriendo muchas secuelas.

Una es que se formó un tumor benigno en mi cerebro.

Me ha dejado ciego.

Aprendí Braille, andar con el bastón y hasta guio grupos de baile para los de la tercera edad aquí en mi ciudad. Sufro, últimamente una Distonía de cara, que es muy doloroso y ningún medicamento ayuda.

Me paso horas cada día en cama, por eso me es tan importante que nos escribimos tu y yo por el Internet. Dicto todo a mi programa parlante.

Pero ya hasta empiezo cansarme de dictar.

Es importante saber que estas, aunque muy lejos de donde vivo yo.

Me preguntas cuando era lo de China, cuando lo de mi vida con los monos, cuando mi accidente.

Mi esposa me pregunta eso.

Escribe los años, los datos, para tener un registro.

Pero, sabes, yo me confundo.

¿Qué fue antes, que después?

Recuerdo mi madre muriendo de Cáncer y yo de 5 años a su lado. No entendía qué estaba pasando.

Solo me recuerdo que exclamaba:

Oh, qué bello! Qué bello!

Y dejó de respirar y vino mi padre llorando y luego el médico y me acordé que un Nazi había matado a mi abuela en la calle y mi madre había quedado huérfana al lado de ella en éste momento y toda la ciudad en llamas por las bombas, pero mi madre corría y una familia la rescató y la acogió.

Y ahora mi hermanito y yo éramos huérfanos también. Mi tiempo más feliz no viví con seres humanos, ni con los monjes, no:

con los monos. Pero cuando tú o mi esposa me preguntan, me confundo y mi cabeza se vuelve un remolino y ya no sé si soy yo u otro, si me invento todo eso o si de veras así fue.

¿Igual ni existo?

Pero con todo y todos mis achaques: sigo cocinando rico para mi esposa, sigo bailando de vez en cuando.

Lo más importante es que sé que cuando moriré iré al amor más puro imaginable….pero hasta entonces:

Por favor:

¡Escúchame!

Cuando nació nuestra hija y se supo que era sorda: mi esposo empacó y se fue.

Nos abandonó.

Hoy sé que esto pasa a una gran cantidad de mujeres cuando dan a luz y los médicos descubren que el bebé sufre un problema.

Los hombres no aguantan que su semen diera un fruto con imperfecciones.

Cuando me diagnosticaron con Cáncer de Mama, mi esposo me dejó. Luego mi médico me confesó que eso pasaba, él creía, a un 60 por ciento de sus pacientes. Perder un seno no parece ser una gran discapacidad comparada a otras: puedes ver y oír y caminar y correr, pero para muchos hombres como mujer ya no vales.
Sucede que estoy casi 80% sorda.

Oigo solamente con la ayuda de aparatos electrónicos estorbosos, caros y sin los cuales quedo sumergida en una burbuja de silencio total, en la que no puedo manejar un automóvil ni andar con seguridad sola por ninguna parte.


Podría ser el fin del mundo y a veces me he dejado llevar por la auto compasión, hasta que descubrí que mi cuerpo, ignorando la neurosis, ha desarrollado mecanismos de adaptación que estoy segura ya tú también descubriste.

No oigo, luego intuyo. Huelo y percibo vibraciones y matices - nuances, como se dice en Español?

que no me harían falta si oyera.

Cuando me diagnosticaron la pérdida progresiva del oído, a los 35 años, me pareció recibir una sentencia de muerte. Afortunadamente nunca he podido darme el lujo de hacer mucho drama con mi vida.

No me lo tolero, así que me fui a buscar a una psicóloga sorda, quien me recordó que Beethoven había compuesto la Novena cuando ya estaba sordo.

Fue un gran consuelo, aun sin tener talentos musicales.
Mis hijos tocan instrumentos y cantan y no quería no oírlos. Pero los he oído y ahora los percibo en una totalidad que no podía imaginarme entonces.

Continúo escuchando a los pájaros, a la música y a las voces de la gente con voracidad, pero sin desesperación. Guardo el recuerdo del dulce jadeo del Tzotzil, por ejemplo, y el desgranar de la marimba. También guardo a Beethoven, a Bach y a los Beatles. Vida, nada me debes. Vida, estamos en paz.


A mí también me preguntaron, ¿Qué es lo que no quieres oír? y me sentí tan inculpada, tan mal comprendida y juzgada de la peor forma. Interiormente, contestaba, 'preguntas
Estúpida como estoy pero no me atreví a decirlo.

Más bien, dejé de compartir mis cosas con todo el mundo. Se me ocurre que cuanto más nos identificamos con una actividad que requiere el uso de un sentido en particular, mas nos duele cuando ese sentido disminuye o amenaza perderse.

Es decir, la pérdida de la vista es más trágica, cuando dices 'soy pintora y me estoy quedando ciega' que si fueras cantante, por ejemplo -con perdón de Andrea Bocelli y Stevie Wonder. ¿Por qué digo esto?
Para ofrecerte la forma en la que yo manejo esta realidad. En vez de pensar que estoy perdiendo el oído, me percibo como un ser anfibio, que navega entre el mundo aural y el del silencio.

Es decir, me queda el 20%del oído, y he ganado el 80% del silencio. Y lo disfruto. Ya sé que no todo lo audible merece ser oído. Ahora que oigo menos, escucho mejor y me divierto. No hay forma de hacer bonita esta realidad. Pero al formular así lo que me pasa me doy la oportunidad de verlo con cierta curiosidad e interés.

Es una transición a un mundo nuevo, un poco como cuando estábamos a punto de tener hijos, te acuerdas? 'Voy a ser madre' fue
irrevocable, emocionante, bello y a veces aterrador. Valió la pena? La vida nos ofrece oportunidades de parirnos de nuevo, mas fuertes, mas cabronas y mas aguantadoras.

A veces lo hace de un sopetón, como cuando se nos muere alguien a quien queremos muchísimo. Un hijo, una abuela, un padre pueden morir de repente, sin estar enfermos, y ese dolor incontenible, si no nos destruye, nos causa una renovación como la de la selva después de un incendio. Te acuerdas de cuando hizo erupción Mt. St. Helens en Washington? fue a principio de los 80's y toda la vegetación y la fauna se quemaron.

Quedó una zona negra y desolada, como que se había acabado el universo para siempre.

Ahora, 30 y tantos años después, todo ha reverdecido

y la destrucción ya no se nota.
Mi arma secreta final contra la sordera absoluta es mi plan de dejar mi profesión cuando ya los audífonos no me sirvan. Me prometieron unos 30 años de sonido en 1984, así que ya voy en la recta final. Intento servir de voluntaria en el hospital infantil, en donde empecé mi
carrera trabajando con las madres de los bebes que habían nacido severamente prematuros, pesando menos de 5 libras.

En aquel entonces, mi función era ayudar a las madres a aprender todo lo necesario para poder llevarse al bebé a casa cuando fuera más grande. Esta vez me dedicaré a mecerlos en mis brazos, por horas, para que sus corazoncitos y el mío se acoplen y pulsen juntos. Para que quiero el oído si tengo corazón para lo que sea?

Yo sufro de la enfermedad del Parkinson.

A veces me congelo como un escarabajo que la hace del muerto. O me muevo demasiado en otros momentos.

A veces me quedo como congelado en la calle y pido ayuda y nadie viene para apoyarme porque todos piensan que soy un borracho que vive en la calle.

Les doy miedo y me abandonan allí.

A mi madre le dieron Talidomida durante el embarazo y nací con una pierna solamente a la mitad. Por décadas viví muy adaptada, mi prótesis era maravilloso y bailaba como nadie y si no se lo platicaba a las personas: much@s no se daban cuenta que me faltaba media pierna. Pero se puso mal la circulación de sangre en mi media pierna y me tuvieron que operar y me dolía aún y ninguna nueva prótesis funcionaba.

Se cansó mi otra pierna del trabajo doble y me tuvieron que operar esta rodilla también y me sigue doliendo y mucho me la paso en silla de ruedas y siempre con dolor. Me deprimo.

Lo que me mantiene a flote es un grupo de teatro a que atiendo, somos puras mujeres con discapacidad. Allí, en nuestra última obra me atreví hacer un striptease con mi pierna y fue todo un éxito.

El éxito más grande fue para mí misma: exponer mi parte más vulnerable públicamente me liberó….

Soy ciego. Y no hay mucho apoyo en la sociedad. También en mi familia hay vergüenza. Cuando les pedía llevarme a algún lugar: primero checaban si había mucha gente transitando por la calle.

Si era así me decían que no querían sacarme, les daba vergüenza andar con un ciego. Aprendí andar solo con el bastón. Primero me daba esta misma vergüenza:

aún que yo no puedo ver las caras de l@s otr@s temía sus expresiones! Es ridículo.

Pero hoy ando con mi bastón y soy más autónomo y hasta me puse estudiar leyes. En la universidad no existen libros en Braille ni computadoras parlantes,

pero me lo ingenio y voy bien.

El otro día alguien me preguntó: y cómo se enamora un(a) cieg@? Si no puede ver? Que ignorantes son las personas! Un(a) cieg@ se enamora como cualquier otra persona, tal vez más honestamente porque no se va tanto con las fintas de superficialidades.

Se enamora en la voz de alguien, en como huele, en como es de verdad, desde adentro, no tanto desde afuera. Pero también he sufrido mis errores en el amor

y el corazón roto.

Sufrí Polio y cambió mi vida. Llegué a mucho: soy abogado, me casé 3 veces, tengo 7 hij@s. Pero ando algo cansado por siempre haber hecho más que otr@s, l@s sin Polio, por siempre haberme esforzado más para llegar a más y comprobar al mundo que valgo igual que a tod@s l@s otr@s sin una discapacidad. Lo peor es cuando me caigo. Y pasa.

Allí en el piso me siento como un animalito destinado

a morir, lo más frágil y vulnerable que te puedes imaginar….

“Que es que no quieres ver? Me preguntaba un sin número de psicólogos. Y hoy quiero cachetear a quien me repite esta pregunta. Es una buena pregunta, porque seguramente hay un montón de cosas que no quiero ver, como es verdad para cualquier ser humano.

Pero creer que por eso mis células retínales se mueren, me choca, me enfurece, porque aparte de la creciente

discapacidad ahora cargo con tener la culpa yo misma por sufrirla. Si es verdad que no querer ver algo nos deja físicamente cieg@s, entonces la humanidad entera andaría ciega (y mientras metafóricamente eso probablemente es verdad, físicamente no lo es).

Ninguna medicina alternativa ha mejorado mi vista cuyo deterioro parece obedecer solamente a su propia misteriosa dinámica. Cuando digo a muchos de éstos alternativos que mi vista sigue empeorando me contestan, “ Es que tu no crees!” Chin:

nuevamente en vez de tal vez reconocer limitaciones de sus terapias me echan la culpa a mí. Y en este sentido hoy en día prefiero la frialdad pero honestidad de los médicos alópatas que me dicen la verdad. Tal vez estoy exactamente donde la vida me quiere. Tal vez fue perfecto dentro de toda la imperfección – como dicen los maestr@s Zen. Sí, me siento limitada: caminar en la calle es un reto, en calles que no conozco peor, ya no quiero ir, viajar sola, me asusta, pero estoy llena de ideas de proyectos y satisfacciones. En terapia casi no necesito ojos, hasta escucho mejor sin ojos me parece, bailo bien y con pasión y locamente cuando puedo y para sentirlo mejor de por si cierro los ojos, igual al meditar. Leo pero solamente 3 palabras a la vez lo que me hace escoger mejor cual libro leo. Si no los escucho. Y aprendo a quererme vulnerable, pido ayuda: Dame tu brazo, tu mano, acompáñame, préndeme la luz, descríbeme, explícame.

Las enfermedades crónicas y degenerativas también incapacitan. Y muchas veces much@s amig@s se alejan. La enfermedad l@s asusta o temes tener que ayudarte. Muchas veces con la enfermedad o una discapacidad viene la soledad. Es muy injusto. Cuando más necesitas a otr@s, estos huyen o te dicen que es tu culpa: esto te vino porque no hiciste suficiente psicoterapia, no trabajaste tus problemas emocionales suficientemente bien! Aparte de tu enfermedad te amontonan la culpa por tu enfermedad en los hombros. Eso absolutamente odio de much@s practicantes de medicina alternativa. Creo que es su propio miedo. Creen que al pensar positivamente nada malo les va a pasar y así no es la vida. Ponen un abismo entre ti, el o la enferm@ y ellos y es su puro miedo y su obsesión de controlar a la vida. Pero la vida no se deja controlar. Mi amiga sana y acupunturista y no sé qué también le dio un Cáncer. Ya anda un poco más humana y humilde.

Les digo que no veo y mucha gente me empieza a gritar como si fuera sorda o retrasada mental. Gritar a un sordo sirve poco y a un(a) retrasad@ mental no sirve nada, al contrario.

Desde pequeña he padecido de muchas enfermedades, por lo que mi madre no me dejaba salir a jugar como otros niños. Mi vida pasó entre cuatro paredes. Cuando llovía veía como la calle se llenaba de arroyos y ríos, los niños brincaban entre los charcos y yo soñaba con algún día poder vivir la vida, no verla a través del cristal de la ventana. Mi único consuelo eran los libros, pero también mi vista era delicada, por lo que tuve que usar lentes desde muy pequeña, fui discriminada y lastimada por usar lentes, seguía viendo la vida a través de cristales. Lo que no sabía era que todo tenía un propósito. Cuando estas encerrada tanto tiempo valoras la libertad y las cosas simples de la vida. Cuando los ojos no ven adecuadamente las cosas, aprendes a sentir con intensidad y a ver de otro modo las cosas, no desde el mundo que etiqueta por lo que está frente a sus ojos. Pero sobretodo he recibido el amor de gente que ayuda a otros sin esperar nada a cambio. Hace unos años una señora muy buena y generosa se ofreció a pagar mi operación de la vista, porque en mi familia no teníamos para eso.
Mi vida ha cambiado mucho desde entonces, mi salud sigue siendo frágil, pero amo ese tiempo entre paredes y cristal, entre el cierro al que me obligó mi propio cuerpo, pues esos años me han convertido en lo que soy y trato a cada paso devolver la generosidad de otros conmigo y ayudar en lo poco o en lo mucho, desde lo que soy y tengo, a que otros también valoren ese hermoso regalo llamado vida.

Yo a veces me quito mis aparatos para oír, porque ya no aguanto al ruido tremendo del mundo. Me atosiga. Y el silencio entonces me renueva, allí encuentro fuerza y claridad para tarde o temprano ponérmelos de nuevo y regresar a la batalla con tanto sonido.
Puedes nacer bien, perfecto y con un accidente, un pequeño momento: ya eres una persona con discapacidad. Mi padre trabajaba con la Comisión Federal de Electricidad y tuvo un accidente. Perdió sus dos brazos. Anda deprimido, no se adapta, se esconde en mi casa y nunca sale y me preocupa mucho.

Estoy feliz que ahora puedo vivir en esta comunidad con otr@s que sufren de diferentes discapacidades. Nos cuidan profesionales. En casa mi padre continuamente abusaba sexualmente de mí y a dónde iba yo a huir con mi silla de ruedas? Me viene a visitar aquí. No muy me gusta que venga. Siempre dejo la puerta de mi cuarto abierta para que mis compañer@s sean pendientes. Si mi padre se me acerca de mala manera, grito, pero él sabe que hay otr@s y no ha intentado nada desde que vivo aquí.

Yo soy doctor en psicología y trabajo en esta comunidad de personas con diferentes tipos de discapacidades. Yo donde voy predico una cosa Inclusión y otra vez Inclusión. Ayer vi una película en la que un hombre joven, él sin discapacidad, se enamora en una mujer que está en silla de ruedas. Y sabes que observé que pensé adentro de mí? Pensé: Este hombre debe estar loco de querer casarse con una mujer en silla de ruedas! Ahora no aguanto a mí mismo.

Para 1998, tenía yo varios meses de estar ciego, convencido de lo cual, acepte mi nueva situación, valore que realmente estar ciego, no es sinónimo a no ver. Cuando se está ciego, como Borges, que lo declaró, la caridad es lo que domina el paisaje, no se ve nada con detalle, pero todo está ahí sugerente de su figura si te fijas bien en
lo que no ves. La cosa es que decidí ser un ciego independiente e inicie mis anditas
por San Cristóbal, ciudad colonial de callejuelas estrechas, por las que de cualquier modo, los automovilistas están acostumbrados a semejar a velocidades para las que estas románticas y antañonas vas, no estaba adecuadas, es decir, satisfacción las necesidades del peatón, del galante jinete o de la recaudó mulas que transportan mercancías al mercado, pero no el ruido obsceno de un escape abierto, o velocidades,
que si bien satisfacían las represiones de alguna conductor con neurosis pueblerina. Me permitía a mí cruzar sus calles u avenidas con bastante seguridad, y a que con solo tres a cinco pasos largos, lograba superar la distancia entre acera y acera. con la respetable excepción de la avenida Crescencio Rosas en su cruce con lavanda Cuitlahuac, procedente del torreón, donde con la bajadita se adquiere una
velocidad que para mi resultaba peligrosa, dado que al basarme básicamente e el ruido del motor, no podía estimar una velocidad impropiamente rapada para una calle del centro. Ahora no recuerdo que situación me hizo llegar a ese cruce peligroso
par mi, y al llegar dicha esquina, mencionare rodeado de las vistosas figuras de 5 o 7 indígenas Zinacantecos, con vestiduras de gala, sombreros vistosos en precario equilibrio, camisas y faldas con bellos incluso para mi, bordados. todos permanencia como acertantes, en actitud de prepararse para correr, pero frenado al mismo tiempo, quejón temor reverencia, observaba todos al unísono, hacia la izquierda, en dirección a la veloz trayectoria de los automóviles, súbitamente se lanzaron a cruzar la no tan estrecha calle, pero habían avanzado dos pasos, cuando, súbitamente, el que parecía ser su líder, decidió bruscamente en mitad de la calle, todos seguimos su ejemplo, de regresar a grandes zancadas a la acera de la que habíamos intentado
partir, algo había ocurrido que obligo a el líder a abortar el cruce los seis metros de arroyo vehicular. yo no distinguía a la distancia de tres metros, ningún vehículo que justificara aquella maniobra derrotista, varios largos segundos después paso velozmente frente a nosotros un veloz automóvil que había motivado al precavido guía a retornar a base segura,Dándome cuenta que estaba en medio de un caso de sincretismo étnico en proceso de hibridación decidí tomar el mando, dada mi condición de encontrarme en mi hábitat y que los hermanos Zinacantecos habían sido
secuestrados de su paraje para que adornaran con una buena dosis de folklorismo aun evento político, que una vez concluido, los multicoloridos americanos originales eran liberados a la buena de Dios en aquella urbe. Así pues, agudicé el oído, detecte a un automóvil circulando por la calle transversal, estimé que disponía de protección para autos que vinieran de frente y me lanzo a cruzar acalle hasta no tocar con lacera
de enfrente, todos llegamos con bien a nuestro destino, lacera de frente, sorteando el denso tráfico de dos carriles de una céntrica calle coleta....

Yo sufrí un derrame en mis ojos y de un día al otro ya estaba y estoy prácticamente ciega. Me invitaron a un grupo donde se encuentran personas con diferentes discapacidades. Fui. Mi hija me acompañó. Much@s allí también eran débiles visuales. Pero en vez< de animarme con otr@s como yo, me deprimí. Me di cuenta allí y entonces que ahora soy una mujer ciega y me fui peor a como había llegado y no he regresado….

Muchos hombres con discapacidad si encuentran pareja. La mujer esta inclinada culturalmente a apoyar, curar, cuidar. Tienen suerte los hombres que sufren de una discapacidad. En cambio las mujeres ciegas, sordas o en silla de ruedas la tienen difícil. Mujeres con discapacidad, especialmente con un retraso mental, están en mucho peligro de ser violadas.

Yo perdí prácticamente el movimiento en todas mis articulaciones por la fiebre reumática cuando tenía 18 años. Solo 6 articulaciones funcionan y gracias a Dios funcionan mis mandíbulas. Si no fuera así, me tendrían que alimentar artificialmente. Pero puedo masticar y saborear y gozo esto. Soy psicóloga. No puedo sentarme, así que tengo una silla de ruedas especial en la cual estoy medio acostada/parada y en ésta me llevaron a la universidad. Quería ser madre y encontré a un hombre que estaba dispuesto. No sé si le daba pena o quería mi dinero. No trabajaba, vivía de mí. Pero bueno: yo también quería algo de él y me embaracé y ya se rompió la relación. No pude atenderla mucho, pero mi hermano y su mujer viven aquí en la casa. No tienen hijos y están felices de tener a mi hija ahora. Estoy contenta. Solo me preocupa que últimamente, tiene 4 años ahora, se queja de dolores en sus rodillas. Espero que sea el puro crecimiento y no reuma….

Yo soy enana y débil visual. Soy fuerte. Estudio educación. Tengo un novio que no sufre de ninguna discapacidad y me ama mucho. Cada vez que vamos a bailar llamamos mucho la atención y eso me absolutamente encantada!

Hace 25 años casi no he salido afuera de mi casa. Soy ciega, bueno veo un poquito de luz, nada más. Mi madre tiene un carácter fuerte y cambia de un momento al otro de muy feliz a furiosa. Por eso mi padre se fue. Por muchos años nunca vino a verme, pero últimamente viene y me saca a lugares. No sé nada, nunca fui a ninguna escuela y con el carácter de mi madre nadie nunca nos visita. Pero a veces voy a la tiendita al lado. Estoy bien. No necesito a otras personas creo. Solo necesito mi música. Pero ahora mi madre se metió a no sé qué nueva iglesia y no les gusta la música que oigo y me regaña. Bueno, cuando anda enojada mi madre no hay nada que hacer. Apago mi música y me retiro a mi cuarto. Espero que mi madre se duerma y prendo mis canciones nuevamente. Tengo que pensar si quiero salir más de mi casa y al mundo. No sé si eso es importante para mí, pero voy a pensarlo y si decido que sí, es importante, a ver cómo me ingenio a salir al mundo más allá de mi casa.

Helen Keller era ciega y sorda. Tenía tanta sensibilidad en sus dedos que podía ponerlos frente a la bocina de un radió y sentir una sinfonía de Beethoven. Podía sentir los violines a diferencia de las flautas, las trompetas y todos los otros instrumentos. Quien tiene una sensibilidad así en sus manos? Tal vez una discapacidad también nos da regalos así????

Conozco una mujer ciega y sorda que vivía mucho tiempo con su familia en una parte remota del Amazonas. Se enfermaron y solamente ella sobrevivió y allí la encontraron casi muerta de hambre y no quería salirse porque no quería dejar el lugar donde su hija había muerto. Había tenido una experiencia mística allí, por soledad, por tristeza, por inanición, quien sabe. Dice que vio la primera célula con la que empezó toda la vida en la tierra, sentía la fuerza de esta célula, de la vida y cree que solamente por eso sobrevivió. El gobierno brasileño no quería una gringa ciega y sorda sola en sus selvas y la regresaron a su país. Ella ahora escribe sus memorias.

Tengo un amigo joven y muy inteligente, de éstos que crean los programas de computadoras, es todo un hacker. Sufre el síndrome de Usher: pérdida de vista e oído, como Helen Keller. Me escribió: Si estarías cayendo de un precipicio a tu muerte segura y una mano te detiene y te pregunta: quieres vivir aún sin vista y oído? No contestarías: SÍ, quiero vivir? Hasta con un Cáncer terminal? No gritarías: SIII, acepto, quiero vivir lo que es posible, acepto…….

Uno de los mejores libros de mi vida es el de Svetlana Alexievich VOCES DE CHERNOBYL, donde introduce monólogos, muchas unidas de lo que diferentes personas le han dicho durante sus entrevistas. Se crea una canción entre tod@s. No soy una escritora al nivel de Svetlana, que acaba de ganar el Premio Nobel por su libro, pero cómo ella me siento un oído humano. Me gusta escuchar y me vienen cosas que personas me han platicado durante décadas. Si encuentras algo tuyo en esto, tal vez te sentirás un poco menos sol@. Somos human@s y frágiles y necesitamos escuchar nuestras historias un@ a l@ otr@.

Kiki Suarez.

Si sufres una discapacidad o cuidas a alguién con una y quieres compartir estas cordialmente invitad@:kikiobe@hotmail.com

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