Mi vagina furiosa

Mi vagina está furiosa.

Está muy enojada.

Mi vagina está encabronada y necesita hablar.

Necesita hablar de todas estas estupideces.

Necesita hablar contigo.

O sea, ¿De qué se trata?

- hay todo un ejército de personas pensando

en formas de cómo torturar a mi pobre,

inocente y gentil vagina...

Se la pasan los días enteros ingeniando productos

dementes e ideas macabras

para subyugar a mi querido agujero.

Chingados anti-vaginistas.

¿Qué es toda esa mierda que constantemente

nos quieren ensartar para limpiarnos

- rellenarnos?

¿Qué, quieren hacer que desaparezca?

Bien, pues mi vagina no va a desaparecer.

Está muy enojada y aquí se queda.

Cómo los tampones

- ¿¡Qué carajos es eso!?

Un cacho de algodón seco embutido ahí.

¿Por qué no encuentran

una manera de lubricar el tampón?

En el instante en que mi vagina los ve,

entra en estado de shock.

Dice, "Ni madres, güey",

Se cierra.

Uno necesita trabajar con la vagina,

presentarle las cosas, preparar el camino.

Eso es lo que uno hace al fajar.

Tienes que convencer a mi vagina,

seducirla, hacer que confíe en ti.

Eso no se puede hacer

con un pinche pedazo de algodón.

Dejen de embutirme cosas ahí.

Dejen de embutir y de limpiar.

Mi vagina no necesita que la limpien.

Huele bien.

No la traten de decorar.

No les crean cuando les dicen que debe oler

a pétalos de rosa cuando debe oler a ella.

Eso es lo que están haciendo,

tratando de limpiarla,

hacer que huela

a desodorante de baño o a jardín.

¿Y qué se traen con esas duchas vaginales

- con aroma a flores, a moras, o a lluvia.

Yo no quiero que ahí me huela a lluvia.

Toda limpiecita,

como si lavaras un pescado

después de cocinarlo.

Si yo pido un pescado,

es porque quiero el sabor del pescado.

Y luego el ginecólogo.

¿Quién lo inventó?

Debe de haber algo

mejor que esas exploraciones.

¿Por qué nos ponen esas horrendas

batas de papel que te raspan las chichis,

y que crujen cuando te acuestas?

Sólo te hacen sentir como un bola

de papel que alguien tiró a la basura.

¿Y para qué los guantes de hule,

y la linterna qué te meten hasta el fondo?

¿Quién creen que son?

¿Jaime Maussan buscando

extraterrestres ahí adentro?

¿Para qué te enchufan esas malditas

pinzas que parecen pato recién sacado

del congelador y por qué el estribo parece

un horrorozo invento de tortura china?

O sea, ¿que onda?

Mi vagina está furiosa

por todas estas visitas al doctor;

cuatro semanas antes ya se está defendiendo

y no quiere salir de la casa.

Entonces llegas al consultorio,

¿no lo odias?

"Relaja tu vagina, relaja tu vagina?",

¿Para qué?,

¿Para que me puedan meter esas pinzotas heladas?

Ni madres.

¿Por qué no buscan un delicioso

terciopelo morado y me cubren con él?

¿Y por qué no me acuestan en un edredón

de algodón relleno de plumas de ganso,

y se ponen unos lindos y cordiales guantes

de color rosa o azul, y descansan mis

pies en un estribo forrado de pieles?

Pongan a calentar las pinzas.

Colaboren con mi vagina.

Pero no, hay más torturas

- un piche trozo de algodón,

espejos fríos y tangas de hilo dental.

Eso es lo peor.

Tangas de hilo dental.

¿A quién se le ocurrió?

Se te mueven todo el tiempo y se te pega

en la parte de atrás de tu vagina.

El resultado:

un trasero bien cochambroso.

Se supone que las vaginas deben sentirse

holgadas y amplias,

y no amarradas.

Por eso las fajas son tan malas.

Necesitamos movernos y abrirnos

y hablar y hablar.

Las vaginas necesitan comodidad.

Inventen algo así. Algo para darles placer.

No, por supuesto que eso no lo van a hacer.

Odian ver que una mujer pueda sentir placer,

en especial placer sexual.

¿Qué tal unas lindas pantaletas de

algodón con un vibrador de bolsillo integrado?

Las mujeres estarían felices todo el día,

viniéndose en el supermercado,

en la micro, vaginas en perpetuo clímax.

Ver a todas esas vivas,

independientes,

húmedas y felices vaginas.

No lo podrían soportar.

Si mi vagina pudiera hablar,

hablaría de ella misma como yo,

hablaría de otras vaginas,

imitaría a otras vaginas.

Usaría joyería fina,

sin ropa, estaría ahí,

sólo decorada con diamantes.

Mi vagina ayudó a sacar a un bebe gigante.

Ella pensaba que haría mucho más de eso.

Pero no lo hace.

Ahora, quiere conocer el mundo.

A todo el mundo.

Quiere leer y saber cosas y salir más.

Quiere sexo.

Adora el sexo.

Quiere ir más profundo.

Tiene hambre de profundidad.

Quiere bondad.

Quiere cambio.

Quiere silencio y libertad

y besos suaves y calor y un toque profundo.

Quiere chocolate y confianza y belleza.

Quiere gritar.

Quiere dejar de estar enojada.

Quiere venirse.

Quiere querer.

Quiere.

Mi vagina,

mi vagina.

Pues... lo quiere todo.

Autora

Eve Ensler

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Etiquetas: antivaginistas, chingados, contigo, de, ejercito, estupideces, furiosa, hablar, inocente, la, Más...monologo, personas, queda, quieren, rellenarnos, tampones, todas, torturar, trata, vagina

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Comentario por ★COSMOS★ el noviembre 5, 2013 a las 6:31pm

Jajajaja...ke bueno, ainssssssss. Eso...vaginas al poder.

Y digo yo...? ke si llevas razon vagina pero...tampoco hay ke ser tan egoista vagimalmente pensando y ke las vaginas ke tantas hay...como ke nunca se pondran de acuerdo. Lo cual tampoco es kererlo todo. No x kererlo todo se está mas agusto y feliz. Que cada una, sea ella misma vaginalmente, como les corresponde y no dejarse llevar x lo ke no kieran ser ni ke les hagan, ni ke les digan.

"SE COMO KIERAS SER".

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