MIEDO AL AMOR

Lo contrario a la guerra es el AMOR y lo contrario al amor no es el odio, es el MIEDO.

¿Qué es el amor?: El amor es una relación, y toda relación es un misterio, un misterio que sucede, por ejemplo, entre dos personas, un misterio que depende de ambas personas. En ese encuentro donde se crea un nuevo universo, en ese encuentro donde los fenómenos se suceden y donde se intercambian y se transforman ambas personas.

Una nueva cosa ha sucedido. Una mujer existe como tal cuando nace un niño. En ese momento, ese instante, nace una madre. Y lo mismo sucede cuando una mujer se transforma en amante. Ya no es la misma mujer. Algo absolutamente nuevo empieza a suceder.

Cuando dos personas se encuentran son dos mundos que se encuentran y es algo tremendamente complejo. Cada persona es un mundo en sí misma, un misterio complejo a lo largo de su pasado y de su eterno futuro.

Esta relación, en un principio se encuentra en la periferia. Si crece llegará a la intimidad, se volverá más profunda. Si tú estás en tu centro y la otra persona está en su centro, esas dos centros comenzarán a acercarse cada vez más y comenzará algo que llamamos AMOR, y que es lo contrario a la guerra.

Cuando el encuentro es periférico podemos decir que sólo somos simples conocidos. Podemos tocarnos, incluso podemos tener sexo, pero será desde los bordes, aquello es “un conocido”. Sabemos muchas cosas pero no lo llamemos amor. Ser conocido no es amor.

El AMOR es mucho más.

Llegar a conocer a una persona en su centro es pasar uno mismo por un gran cambio, una revolución interior profunda, porque si quieres encontrar a una persona en su centro tendrás que permitir, (y ese es el anhelo, el pedido que todos y todas hacemos, el llegar a encontrar a esa persona que nos ayude a resolver la vida y todos los agujeros y heridas que tenemos, y que nos caiga del cielo).

Si tu quieres una relación con una persona en su centro, es decir, que no sea una relación periférica sino profunda tendrás que permitir que esa persona también llegue a tu centro, para lo cual debes volverte una persona vulnerable, abierta, y esto exige un gran riesgo, es peligroso porque nunca se sabe hasta dónde esa persona podría hacerme daño al conocer mis secretos más profundos, todo lo que hayamos ocultado durante mucho tiempo, no solamente a los demás, sino a nosotros mismos y ahora eso puede quedar expuesto, sería como salir desnudo/a a la calle; y ahí es donde aparece el miedo, por eso no es muy fácil abrirnos, porque el miedo toca directamente nuestra vulnerabilidad, nuestro sentimiento de rechazo, de fracaso…, pensamos “me voy a exponer y después me van a dejar”.

Lo que escondemos es una idea de lo que hay dentro de nosotros, tal vez no es bueno y, cuando me conozcan de verdad, tal vez nos van a “abandonar”, por eso hay tantas personas que tienen ese mecanismo de terminar las relaciones sin que haya sucedido antes nada que haga que tenga que terminar la relación, gente que se queda en la periferia porque es incapaz de profundizar en una relación, porque en el fondo ya deja la relación, lo que está haciendo es dejarse a sí mismo a sí misma, deja la relación antes de que la relación le deje, abandona antes de ser abandonado, básicamente porque no quiere ser conocido/a. ¿Verdad que esto nos suena?…

Hay parejas casadas, hay amantes que llevan muchos años juntos y que sólo son conocidos, que nunca han entrado realmente el uno en el otro; y hay situaciones en las que cuanto más vives con alguien más olvidas que los centros han permanecido desconocidos. Son amantes en la periferia, aunque sean amantes de años, parejas que no saben nada el uno del otro. Por eso tomemos como enseñanza que lo conocido no es amor.

Puede que estés también haciendo el amor, pero también en la periferia. A no ser que los centros se encuentren, el sexo resulta sólo el encuentro entre dos cuerpos.

Sólo el sexo es AMOR cuando ambos, en esa relación sexual, están en su centro, en ese caso no solamente el sexo es AMOR, el SEXO ES SUBLIME, ES ETERNO.

¿Y cuando permitimos que alguien entre en nuestro centro?:

Cuando dejamos de tener miedo.

Sólo hay dos formas de vivir. Tan complicada que nos parece la vida y podríamos diseccionarla en el bando de orientarla hacia el MIEDO o hacia el AMOR, por lo tanto adentrémonos en la segunda enseñanza:

Lo que decíamos al principio, lo contrario del amor no es el odio, es el miedo. La persona orientada hacia el amor es alguien que no teme al futuro, que no teme al que tiene junto a él o ella, que se abre, que se expone, que se brinda, que se pone en sus manos, que no teme el resultado ni las consecuencias, alguien que vive AQUI Y AHORA.

Dijo un maestro a su discípulo: No te preocupes por los resultados, es sólo tu mente orientada hacia el miedo.

Y yo te digo: No pienses lo que sucederá a consecuencia de lo que hagas. Permanece aquí, nada más y actúa total y absolutamente con todas las consecuencias. No calcules, no planees, no hagas arreglos, no te pongas a salvo. Toda tu vida se pierde de esta manera. Vive el momento, porque lo demás es irrelevante. Si puedes estar en el momento, entonces podrás estar en el AMAR.

La tercera enseñanza: El AMOR es una rara flor que no siempre florece. Sólo sucede cuando no hay miedo, nunca puede suceder antes. Y con esto no solamente estamos hablando del amor de pareja. Estamos hablando de cualquier clase de amor, estamos hablando de las relaciones, de los contactos, de que las cosas salgan bien, y salen bien a partir del amor.

Cuando no tienes miedo, cuando no hay nada que ocultar puede ser abierta, retiras todas tus fronteras y puedes invitar a la otra persona a que penetre profundamente en ti hasta tu centro mismo, y la otra persona hará exactamente lo mismo, te permitirá penetrar también en tu centro, porque cuando tú das el primer paso y permites que alguien entre en ti, creas esa confianza, cuando no tienes miedo, el otro también se vuelve libre y empieza a perder el miedo.

Cuando una pareja tiene miedo aquello no es amor, es sólo un acuerdo entre dos personas temerosas que dependen el uno del otro… luchando, peleando, explotándose, manipulándose, controlándose, dominándose, poseyéndose, teniendo sexo… Pero no es amor, están en la periferia.

Para lograr el AMOR debes ABANDONAR EL MIEDO. Y si tienes tanto miedo es porque no puedes ver que AMANDO NO TENEMOS NADA QUE PERDER.

No hay nada que temer, nada que perder, no hay nadie en contra tuya, aún cuando lo sientas, porque todo, absolutamente todo está en nosotros.

Meditemos sobre esto: Te invito a que permitas que el otro entre en ti, a que no pongas barreras, a que seas un paisaje llano y abierto como el horizonte.

Cuando dos centros se encuentran entonces HAY AMOR.

El amor es como un fenómeno alquímico, tal como si oxígeno e hidrógeno se encontraran y permiten que entre ellos se encuentre una nueva fórmula, el agua. Pero si no entra el uno en el otro, si no se unen, puedes tener todo el hidrógeno o el oxígeno del mundo y también tendrás toda la sed del mundo. De nada te servirá. La sed no se irá porque no habrá agua.

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