En algún momento de nuestras vidas nos hemos sentido atraído por algo prohibido o simplemente no bien visto por nuestra sociedad, nadie ha podido salvarse de caer en tentaciones para disfrutar de los placeres que nos brinda la vida y luego de haberlo disfrutado nos invade un sentimiento de culpa que no nos deja ni dormir y estar en paz. Desde pequeño nos han inculcado que caer en tentación es pecado

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¿Pero que es la tentación?

La tentación es la acción de satisfacer un deseo o capricho por el tan solo hecho de buscar ese agradable bienestar de placer, hay tentaciones legales e ilegales desde el punto de vista social, pero si nos extralimitamos nos puede causar daño, la tentación varía de acuerdo al deseo que tengamos, sexual, de comida, adquisición de algo, etc.

Pero llevándolo a nuestra realidad la tentación ya no es la manzana y tampoco tenemos una serpiente hablándonos al oído diciéndonos que hacer, en la actualidad son los placeres de la vida que aunque parecen inofensivos si llegamos a abusar de ellos nos pueden afectar en todos los aspectos de nuestras vidas y ya no se observaran como diversión sino como una esclavitud.

El ser humano tiene libre albedrío de decidir lo que desee pero hay que tener en cuenta que esa gran libertad tiene sus consecuencia, esta ya en el individuo tener una sabiduría y saber discernir en lo que le conviene y en lo que no le conviene, no es grave de que como persona nos demos nuestros placeres al contrario al prohibirnos el darnos un gustos nos lleva a la desesperación y probablemente exageremos y caigamos en que ese simple capricho nos lleve a la adicción.

Lo más recomendable es que la persona sepa darse sus placeres en una medida justa siempre y cuando este les traiga la felicidad, satisfacciones positiva para su bienestar y que no les traiga un problema sin necesidad alguna.

La tentación nos deshumaniza. Nos cosifica. Nos hace perder la dignidad de personas. Y decir lo contrario es falsear la realidad y querer engañar.

 

La tentación nos lleva a tres terrenos pantanosos.

El afán de tener. Podemos poner complementos: dinero, posesiones, personas...

El afán de poder. Por encima de todo y de todos.

Y el afán de ser. Más que nadie. Los más famosos de los famosos. Y esto requiere una adoración y veneración. Ser ídolos.

Estas tres inclinaciones no pueden ser nunca buenas y menos hacernos crecer como personas. Y son los indicadores a los que nos apunta la sociedad y con la que estamos constantemente bombardeados por los medios de comunicación y medios sociales.

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Los comentarios están cerrados para este post

Comentario por José el agosto 14, 2019 a las 5:28am

Gracias espero que tu tambien duermas comodamente, buenas noches

Comentario por Lourdes el agosto 14, 2019 a las 5:18am

Me contenta que te guste,  Feliz descanso...  

Comentario por José el agosto 14, 2019 a las 5:04am

Muy buen desgloce de todo lo que es la tentacion

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