La otra ventana
La niña, inclinada en la ventana, traía en los ojos gruesos lágrimas y el pecho abrumado por el sentimiento de dolor, causado por la muerte de su perro mascota.
Con pesar, observaba al jardinero enterrando el cuerpo de su amigo de tantas bromas. A cada pala de tierra movida sobre el animal, sentía como si su felicidad estuviera siendo enterrada también.
El abuelo, que observaba a su nieta, se acercó, la envolvió en un abrazo y le habló con serenidad: triste la escena, verdad?
La nieta se puso aún más triste y las lágrimas rodaron en abundancia.
Sin embargo, el abuelo, que sinceramente deseaba consuelo, le llamó la atención a otra realidad. La tomó por la mano y la condujo hasta una ventana diferencia situada en la amplia sala.
Abrió las cortinas y permitió que viera el inmenso jardín florido delante de usted, y le preguntó cariñosamente: ves ese pie de rosas amarillas, justo ahí delante? Te acuerdas de que me ayudaste a plantar? Fue un día soleado como el de hoy, que ambos lo plantamos.
Era sólo una pequeña rama llena de espinas, y hoy... mira lo hermoso que es, cargado de flores perfumadas y botones como promesa de nuevas rosas!
La niña secó las lágrimas que aún insistían en permanecer en sus caras y abrió una amplia sonrisa.
Mostró las abejas que aterrizar sobre las flores y las mariposas que hacían fiesta entre una y otra y las tantas rosas de matices, que montar el jardín.
El abuelo, contento de haberla ayudado a superar el momento de dolor, le habló con afecto: Vea, hija mía, la vida nos ofrece siempre varias ventanas. Cuando el paisaje de una de ellas nos causa tristeza, sin que podamos cambiar el cuadro, nos vamos a otra, y ciertamente nos conoceremos con un paisaje diferente.

* * *
Tantos son los momentos felices que se desarrollan en nuestra existencia. Tantas oportunidades de aprendizaje nos visitan en el día a día, que no vale la pena llorar y sufrir delante de cuadros que no podemos cambiar.
Son experiencias valiosas de las que debemos tomar las lecciones oportunas, sin dejarnos tragar por la desesperación y la rebelión, que sólo infelicitam y denotan la falta de confianza en Dios.
Nuestra visión del mundo sigue siendo muy limitada, no tenemos la capacidad de entender los objetivos de la divinidad, permitiendo momentos de dolor y sufrimiento.
Pero Dios siempre tiene objetivos nobles y una propuesta de felicidad que nos espera.

* * *
Si hoy estás viendo un cuadro desolador, recuerda que hay otras tantas ventanas, con paisajes llenos de promesas de mejores días.
No se permita contemplar la ventana del dolor. Disfrute de la lección y siga adelante con ánimo y disposición.
El sufrimiento que hoy nos parece eterno, no resiste la fuerza de las horas que todo cambia.
La luz siempre vence a la oscuridad, sólo tenemos una disposición íntima y el valor de volver a ella.
Actuando así, el sabor amargo del sufrimiento pronto cede lugar al sabor agradable de vivir, y saber que Dios nos alienta en todos los momentos de nuestra vida.
Piénsalo!

tomado de la web.

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