LA GALLINA Y LOS PATITOS
Venía discutiendo mucho con mis viejos. Yo me sentía totalmente incomprendido. Me parecía imposible no poder
entenderme con ellos. Sobre todo, con mi viejo. Siempre creí que mi papá era un tipo fantástico, y en aquel tiempo lo
seguía creyendo. Pero él se portaba como si pensara que yo er
a un idiota. Todo lo que yo hacía le parecía mal, o inútil, o
peligroso o inadecuado. Y cuando yo in
tentaba explicarlo era peor, no había dos ideas que pudiéramos compartir.
—...Y me resisto a creer que mi viejo se volvió estúpido.
—Bueno, no creo que se haya vuelto estúpido.
—Pero te aseguro, gordo, que se porta como si fuera tarado. Como si se encaprichara en posturas obtusas y pasadas de
moda. Mi viejo no es un tipo tan mayor como para no entender a los jóvenes... decididamente es muy extraño.
— ¿Cuento?
—Cuento.
Había una vez una pata que había puesto cuatro huevos... Mi
entras los empollaba, un zorro
atacó el nido y la mató. Por
alguna razón no llegó a comerse los huevos antes de huir, pero estos quedaron abandonados en el nido. Una gallina
clueca que pasó por allí, encontró el nido
sin cuidados y su instinto
la hizo sentarse sobre los huevos para empollarlos.
Poco después nacieron los patitos y, como era lógico, tomaron
a la gallina como su madre y caminaron en fila tras ella.
La gallina contenta con su nueva cría, los llevó hasta la granja. Todas las mañanas después del canto del gallo, mamá
gallina rascaba el piso y los patos se esforzaban por imitarla
. Cuando los patitos no conseguían arrancar de la tierra un
mísero gusano, la mamá sacaba para todos sus polluelos, partía cada lombriz en pedazos y alimentaba a sus hijos en sus
propios picos.
Un día, como otros, la gallina salió a pasear con su nidada por los alrededores de la granja. Sus pollitos,
disciplinadamente, la seguían en fila. Pero de pronto, al llegar al lago, los patitos de un salto se zambulleron con
naturalidad en la laguna, mientras la gallina cacareaba de
sesperada pidiéndoles que sa
lieran del agua. Los patitos
nadaban alegres chapoteando y su mamá saltaba y lloraba te
miendo que se ahogaran. El gallo apareció por los gritos de
la madre y se percató de la situación.
—No se puede confiar en los jóvenes –fue su sentencia— son unos imprudentes. Uno de los patitos que escuchó al gallo,
se acercó a la orilla y les dijo:
—No nos culpen a nosotros por sus propias limitaciones.
—No pienses, Demián, que la gallina estaba equivocada. No ju
zgues tampoco al gallo. No creas a los patos prepotentes y
desafiantes. Ninguno de estos personajes está equivocado,
lo que sucede es que ven la
realidad desde miradores
distintos. El único error, casi siempre, es creer que el mirado en que estoy, es el
único desde el cual se divisa la verdad.
El sordo siempre cree que los que danzan están locos.

Jorge BucayAnnaWightInnerTubenChicken

Mis Laminas para Decoupage

Mis Laminas para Decoupage

Mis Laminas para Decoupage

Mis Laminas para Decoupage (pág. 462) | Aprender manualidades es facilisimo.com

LÁMINAS VINTAGE,ANTIGUAS,RETRO Y POR EL ESTILO....

Visitas: 163

Etiquetas: bucay, creyendo, discutiendo, entender, era, gallina, incomprendido, inutil, jorge, la, Más...los, parecìa, patitos, pero, poder, portaba, sentia, tipo, viejos, y

Comentar

¡Necesitas ser un miembro de Anundis.com :: Discapacidad :: Red Social para añadir comentarios!

Participar en Anundis.com :: Discapacidad :: Red Social

© 2004 - 2019   Anundis.com :: Discapacidad :: Red Social   Tecnología de

Emblemas  |  Reportar un problema  |  Términos de servicio