Dicen que en la vida hay pocas cosas peores que la incomprensión del ser humano, que nadie entienda lo que nos pasa ni comparta nuestro sentimiento. Pero esto sucede mucho más de lo que pensamos. Y nos ocurre a todos, en mayor o menor medida.

Para los que pasan por una situación económica precaria es inconcebible que haya personas ricas que se gasten millones en joyas. Al igual que algunas personas adineradas no son capaces de ver su vida sin varias casas o coches.

Aquellos que sufren una enfermedad terminal, no saben el porqué de que muchos arriesguen su vida tontamente fumando, o bebiendo alcohol en exceso. Por el contrario, los que gozan de buena salud no conocen el miedo a estar frente a la puerta de salida de la vida.

La mayoría de los matemáticos no se enteran de la frustración que padece un artista cuando no encuentra inspiración. Pero a la vez un poeta o una pintora, quizá se sientan incapaces de captar la mente cuadriculada de un científico.

Todos somos en cierta medida extraños para los demás. Ya no solo en aspectos tan básicos como los que ya he expuesto, sino también en los sentimientos. La incomprensión aparece en el momento en que uno se da cuenta de que nadie ama como él o nadie sufre como ella.

La realidad es que todos somos únicos, y es imposible que dos personas sientan dolor de la misma forma, piensen igual o tengan la misma sensibilidad.

En cierta forma cada uno de nosotros formamos un enigma que las personas de nuestro alrededor van conociendo día a día. Imaginaos un enorme rascacielos repleto de pequeñas ventanas.

Así somos los humanos. ¡Nadie sospecha lo que se esconde detrás de cada ventana en nuestro interior! Y solo nosotros, dejando abrir a los que tenemos cerca algunas ventanas, nos damos a conocer.

 

 Los conocidos de vista saben cómo es la fachada de nuestro rascacielos. Las personas un poco más cercanas, quizá se hayan asomado por tres o cuatro ventanas. ¿Pero, quién ha destapado todas sus aberturas de otro? Y si es así, ¿se puede ver un rascacielos completo solo desde las cristaleras?

Hay rincones donde ni siquiera llega la luz. Podemos tratar de enseñarle a alguien todas nuestras ventanas abiertas para evitar la incomprensión del otro, pero quizá esa persona no quiera mirar qué hay dentro de éstas. Para sentirnos conocidos por los demás, no basta el esfuerzo de transmitir quiénes somos, sino que se necesita que los que reciban esta información quieran retenerla.

 

Los padres con los hijos, los hombres y las mujeres, o los gobernantes de distintos países parecen no entenderse nunca. Ahora vemos mucho más normal decir eso de que “No me comprenden”. ¡No pasa nada! En el fondo nadie entiende a nadie.

Pero como “el mal de muchos es consuelo de tontos”...

 

Cómo abrir las ventanas de nuestros rascacielos interiores.

 

El primer paso para evitar la incomprensión es interesarnos por los demás. Si las personas de tu alrededor sienten que te importan, estarán más dispuestas a escucharte. Por eso pregunta siempre cómo ha ido el día o qué tal se encuentran.

 

Lo segundo es mejorar la comunicación, ya que debemos expresarnos de forma concisa y sencilla. No podemos pretender que alguien entienda lo que nos pasa con indirectas o señas. Sean padres, amigos o pareja, lo mejor es decir las cosas claras.

 

En tercer lugar trata de captar lo que te comuniquen. Una conversación es bidireccional, por lo tanto no solo estás hablando tú. Quizá ya te hayan entendido pero sigues empeñado en que no lo han hecho por la falta de escucha. Debemos prestar una atención mutua.

 

El cuarto consejo es evitar los malos modos. Aunque la incomprensión no sea plato de buen gusto, nada vamos a arreglar enfadándonos. Poner mala cara o gritar no nos ayudará nunca. Para expresarnos bien es necesario estar serenos y dispuestos a ser pacientes.

 

Como quinta mejora, no quieras tener siempre la razón. Habrá situaciones en las que nos entiendan y las personas opinen o nos aconsejen. Esto puede gustarnos o no. Quizá el vernos desde otro punto de vista no nos hace ninguna gracia, y en vez de reflexionar sobre ello seguimos sintiéndonos incomprendidos.

 

La sexta sugerencia es pensar que es tu responsabilidad hacerte entender. Todos vivimos rodeados de personas que nos importan, por lo tanto debemos hacer el esfuerzo de explicarnos bien. Quizá sea necesario hacerlo varias veces, pero es nuestro deber no desistir. Si hay alguien queriendo entenderte, valóralo. Porque esto indica que te aprecia y se preocupa por ti.

 

Eséptimo lugar, para huir de la incomprensión podemos utilizar historias que generen empatía. Es decir, crear un pequeño cuento para facilitar que los demás se pongan en nuestro lugar. Esta técnica suele tener buen resultado si lo que decimos es coherente. Todos los personajes públicos que desean ser escuchados la utilizan.

 

Octavo consejo para ti es que seas paciente, porque hay personas que sienten incomprensión incluso hacia ellas mismas. Es difícil ser entendidos por todos. Si este es el caso al que nos enfrentamos, mejor seamos nosotros los que captemos este sentimiento y nos lo tomemos a la inversa.

 ¿Te imaginas no poder comprenderte a ti mismo?

Ante esto la mejor alternativa es ayudar primero al que tenemos delante.

He leído que la peor distancia entre dos personas es la incomprensión, pero la mayoría de ocasiones el problema reside en nosotros y no en los demás.

 

Winston Churchill dijo que “para levantarse y hablar se necesita valor, pero esto también se requiere para sentarse y escuchar”. Puede que la solución sea pensar menos en lo que tenemos que decir nosotros, y más en qué debemos escuchar de los que nos rodean.

 

Al igual que Mahatma Gandhi afirmó que la vida es como un espejo y si le sonreímos nos devuelve la sonrisa, quizá entendiendo a los demás logremos una mayor comprensión por parte de éstos.

 

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Comentario por Gorka el junio 15, 2019 a las 6:36am

Gracias Lourdes, por esta lección de vida que no deja de ser una lección de vida real, también agradecer tu comentario de Ramon de la enfermedad  del la ela que comparto con él y yo otro más rara y secuelas del accidente de trafico. No quiero que te centres en la política de Ramón sino en su historia de superación que la tienes en internet porque la colgamos los amigos. Es preciosa y saldrá de ti algo brillante de leer seguro. Todo lo que has puesto escrito da sentido a lo que yo hago en estos momentos, por unos ángeles para que dejen de volar. Pero gracias de todo corazón y se nota que el tuyo es sano.

Comentario por Lourdes el junio 15, 2019 a las 1:16am

Gracias a ti Luli, por tu valioso comentario, has abierto una ventanilla en mi interior!!! Que se llama motivación y es una buena ayuda para la comprensión del porque nos gusta contribuir con estos aportes …Que la pases bonito Feliz fin de semana…

Comentario por Lourdes el junio 14, 2019 a las 5:11am

Gracias a ti por tu tiempo, siempre tan amable con tus comentarios.... y cada dia aprendemos algo nuevo para reconfortar nuestro espíritu y mantener activa esa mente mi apreciada amiga, DTB 

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