¡¡¡Déjalo ser!!!
Me retumbaron las palabras mucho tiempo después de haberlas dicho…. Déjalo ser… déjalo ser… déjalo ser… Estaba dando una clase de yoga, en donde por unos minutos los alumnos tenían que bailar. ¡Bailen! ¡Bailen! ¡Bailen! Mi corazón gritaba de alegría, mi espíritu quería sentir de nuevo ese lenguaje en donde los seres humanos agradecemos la vida sin palabras. Y claro, de pronto tenía que salir el niño molestón que se empieza a burlar de la vecina: “¿porqué te mueves así? ¡Jajaja! ¿Ya la vieron?”
En los grupos generalmente se maneja una dinámica en donde cada quien asume un rol: victima o victimario. Los extremos de los estereotipos son o el típico que obedece para todo al maestro y se sienta hasta adelante, o el típico que nunca obedece lo que le dicen y al contrario se burla todo el tiempo de la clase. En medio, están los demás: a veces juntándose con el más aplicado, y otras veces juntándose con el más rebelde.
Fuera de clase, el grupo se vuelve algo así como una energía que está en constante búsqueda del error, tanto en un miembro del grupo mismo, como afuera. Al encontrar el error o se ríe y se burla en frente de la persona, o se ríe y se burla a las espaldas de la persona. Todo esto no tendría mayor importancia, de no ser por el hecho de que los grupos muchas veces asfixian a las personas de carácter más débil –sin que ellas ni si quiera se den cuenta. Aquellas personas que sienten la delicia de tener amistades, de pronto dejan de ser seres pensantes e independientes, y se vuelven seres que están satisfechos en sus vidas por tener el cariño de un grupo.
Existe, en un libro de ficción, un personaje llamado Kilgore Trout, que se gana el premio nobel al descubrir que las ideas en este mundo humano, nada tienen de relevantes para los seres humanos. Dice Trout que en este planeta, los seres humanos utilizan las ideas como “pases” de amistad frente a los demás; si quieres tener un amigo o labrar la amistad con alguien, es comúnmente necesario que estés de acuerdo con todas las ideas de esa persona. Los terrícolas, dice, no somos seres pensantes, sino seres amistosos.
Me encantaría que esto solo se quedara en la ficción, pero en la vida real, cuántas veces he visto en otros y en mi misma la incapacidad de defender una idea que tengo, por miedo a no “molestar el momento”. Ni si quiera es molestar a una persona, es más bien el miedo a romper la armonía del compañerismo amable. Un compañerismo que por lo demás es falso; falso porque en él todo el mundo tiene que mentirse un poquito a sí mismo para que ocurra.
Muchas veces cuando alguien se atreve a romper esa “armonía grupal”, a cuestionar las ideas fundamentales de los demás, esa persona se margina socialmente. Miles son los casos de artistas que han sido incomprendidos en su tiempo y que finalmente, después de 100 o 200 años, son famosos, comprendidos y apreciados por la sociedad. Puedo pensar en algunos cuantos redimidos, como Oscar Wilde, Van Gogh, Galileo, Sócrates y Jesucristo, entre muchísimos otros. Existen otros tantísimos seres que fueron borrados de la historia, y en su mayoría son mujeres cuyas historias ya no recordamos. Vivimos en una sociedad profundamente patriarcal, y la cantidad de hombres que figuran en nuestro ideario de “héroes”, lo muestran.
Aún así pienso que, si estos personajes volvieran a vivir, tanto hombres como mujeres, serían de nuevo repudiados y rechazados socialmente, ya que el fondo de la cuestión es que estos personajes se atrevieron a ser honestos frente al mundo, y a exigirse a sí mismos y los que les rodeaban, una existencia que se basara en un razonamiento profundamente libre y una sensibilidad constante.
Esto es algo, que a la mayoría de nosotros se nos coarta a una pequeña edad. Tanto la sensibilidad como el razonamiento libre son bloqueadas cuando desde chiquitos aprendemos qué está bien y qué está mal; lo aprendemos como simples perros de Pavlov cuyo miedo al castigo y gusto al premio definen toda conducta. Somos seres que después de presenciar el peor de los males o la más grande aberración humana, podemos olvidarla a cambio de un buen pastel o una buena comida. Somos seres cuyo miedo al castigo y a la castración social es tanta, que nos refugiamos en la individualidad de los pensamientos y de los sentimientos para dar razón de nuestra evidente apatía frente a un mundo que se desmorona. Al fin y al cabo, ¿qué podemos hacer nosotros frente a ello, si nadie ve la vida exactamente como la vemos nosotros?
Cuenta la leyenda, que hay un pueblo en China cuya biblioteca consiste de los diarios de los pobladores del pueblo, “publicados” a la hora de su muerte. Así, de algún modo, todos escriben la historia conjuntamente, con todo y sus diferentes versiones y perspectivas. Cambiaría quizás las cosas, el saber que al momento de la muerte todo el mundo va a saber la verdad de nuestra vida. Aunque quizás sería aún mejor poderla decir y gritar a los cuatro vientos cuando uno está vivo.
Por el momento me conformo, me conformo con que la gente deje reír al vecino como se le dé en gana, con que lo deje vestir como se le dé en gana, con que lo deje bailar y mover su cuerpo sin pudor ni pena. Ensayemos, ensayemos mil veces más, hasta que el espíritu se pueda expresar libremente desde ese impulso que subyace a la memoria del castigo y el premio; ensayemos hasta que nuestras amistades puedan ser fuente de unidad en la diversidad; ensayemos hasta que podamos ser honestos con nosotros mismos y frente a los demás.
27/11/2010

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Comentario por Naui el septiembre 29, 2015 a las 6:48pm

Gracias por leer y por su comentario Martina.El mundo de la fotografia es espectacular, el trabajo que han hecho conmigo me encanto, nunca habia tenido unas fotos tan bonitas jejee. Bonito dia 

Comentario por Martina el septiembre 28, 2015 a las 7:38pm

Me encantó,gracias por compartir y te admiro sobre todo por que tienes unas fotos preciosas, mi hija menor le encanta la fotografía es amateur ya cuándo siga ahorrando se dará el gusto de tomarse un curso,quién sabe igual puede ser lo suyo,ya sabes que llegamos a este loco mundo sin saber cuál es la misión de cada uno,aparte de que la mujer es multifacética(hablo de cualidades)en fin,ojala sigas compartiendo tus "chidas" fotos...Bendiciones y buenas vibras

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