Querer a alguien o sólo querer, significa muchas cosas, se podía empezar por decir que en el querer entran diferentes aspectos .
Si estoy dispuesta a querer con el corazón, con el alma y con la mente, eso es lo esencial, pero si condicionas a los demás a tu cariño o si te mides a ti misma para entregarlo no es querer.
Cuando conoces a una persona no piensas si la querrás o no sólo se dan las cosas auténticas y espontáneas, va naciendo poco a poco si es bueno algo que sientes va dando calor en tu ser interno, es como una llamita que te da luz y que sientes anima a seguir adelante cualquiera sea tu motivación en el momento.
No te preguntas si es bueno continuar, si podrás, si querrás sólo nace como una planta silvestre en el campo que sin nadie ponerla en la tierra vuela por el aire y sólo cae, la tierra con su alimento le da propiedades de las que asirse para crecer, así mismo es el amor.

Si es con amistad es bello porque se va volviendo con los días una muestra que esta bien, además la confianza sin ser ofensiva, respetuosa y sincera que fluya sola, por su propio deseo de serlo.
Si es de familia es algo más complejo pues aunque la familia no sea algo buscado sino impuesto por la genética se puede dar de una forma más dificultosa pues si es verdad que a veces tenemos la misma sangre y apellidos no siempre hay esa confianza porque los hechos de unos y otros se pueden dar da mala forma o por una simple obligación las cosas se tornan malas, a veces no se da simplemente por diferencia de caracteres y de personalidades. Siendo imposible la creación o nacimiento de la misma.
Si es de compañeros de situación, son más los que están con nosotros en los diferentes aspectos de la vida, trabajo, gustos, deseos, aspiraciones, anhelos, profesiones o sólo lo que nos hizo diferentes.
En la vida de una persona llegan tantas otras como semillas en el campo pero es de nuestra inteligencia, nuestros gustos o deseos que esas personas reciban esa confianza, también que la proporcionen o que la inspiren pues como todo lo bueno también se gana o se pierde.
Dependemos de tantas cosas íntimas para dar esa confianza que a veces con un pequeño detalle se daña, se acaba y muere para siempre. Es difícil después de eso cargar con ese muerto que proporciona la desconfianza ya fundada, no es culpable el que la mato como no lo puede ser el que la causo, pues si son relaciones personales que unen también lo son para que separen.

Lo peor a mi forma de ver en este aspecto de la confianza hay uno que me parece es lo peor que le puede suceder a una persona sola en determinada situación, como es el defraudar a los tuyos, a los que son tu propia sangre como lo es la familia.
La que lleva tu propia sangre, con la que has compartido por años tantas experiencias buenas y malas, que en un momento determinado llegas a querer, que crees los años se darán gusto en sus expectativas y experiencias de parte mutua y se crece así con las cosas que la dan.
Pero llega un día en que los sucesos de parte de una de las personas que compone esta familia se presentan accidentales y hasta sorpresivas en las que te ves con la posibilidad de no salir de eso. Lo que más sientes es como te hundes poco a poco en la desesperación y la angustia de no encontrar una salida posible a eso, lloras a diario con tu soledad como compañera y cuando te ves a oscuras en tu cuarto sin que nadie te hable para saber si aún estas vivo es cuando te encuentras con tu dura realidad.

Estas sola, sin nadie que te de un abrazo, que te diga una palabra de apoyo al menos para que salgas un poco de esa pena pero no, miras al techo, sola, miras por la ventana, sola, miras al patio donde hay luz en el día, oscuridad en la noche y tu sola.
Tus consanguíneos no están ni a lo lejos y mucho menos cerca, son sólo unos pesos para unos minutos cortos para ellos pero que para ti son tu alegría pero nada, las ocupaciones los tienen inmersos en sus cosas y tu no eres más de su importancia.
Piensas que lo que hiciste alguna vez con y por ellos se perdió en el olvido y te aferras a ti misma, piensas con la mente fría que es la realidad que tu mala situación no les importa y así es pues los actos hablan solos, los vas dejando en el pasado ya pues no te vas a mortificar más, piensas ahora que no vale la pena llorar por gente que te demuestra te ha olvidado y te limpias los ojos como lo haces de tu alma, tu corazón y tu mente.

Te miras dentro de ti misma y decides seguir adelante sin ellos pero con los que si te aportan ahora su amistad, cariño, confianza, ayuda diaria sin pedirla, amor y vida. Ya ves por delante de ti que el camino es largo posiblemente pero que estas más fuerte, que has madurado a la fuerza, que no confías en todo el que te dice palabras bonitas y que desde ya eres una nueva persona.
Que naciste de nuevo desde ese día, que la gente de ahora es más apta para ti, que son verdaderos amigos porque el que esta contigo en las malas es el que vale, porque no se han ido los que te hablan hace algunos años ya que te aman tal y como eres y no peso más tu mala forma de ser sino lo bueno que algún día te dieron y tu a ellos, sabes que te han valorado de verdad y así lo disfrutan ambos.

Así nueva ante la nueva vida te das la oportunidad de seguir de una forma más real, sin botar tanta confianza en gente que no vale ni una lágrima, te abres a la nueva existencia de la mano de Dios que es el ser más unido a ti, el único que te ama así imperfecta y que te envía sólo lo que te hace bien, lo que te daña lo quita de tu lado y lo abandonas en el olvido. Ya sean cercanos, familia o amigos porque gracias a Dios primero, a lo que le has aprendido desde Su ejemplo y a tu fortaleza desde siempre sigues, con más empeño que antes, las lágrimas aún salen de tanto en tanto porque no eres inmune a los actos y malas palabras de algunos pero eso no es lo que te mueve o importa ahora.

Lo más importante para ti hoy es tu propio ser pues nadie más te conoce, cuida, ama y comprende como tu misma, luego el amor que llevas dentro que te explota de tanto en tanto y que sabes llega a la persona que te lo inspira.
Con Dios, tu vida, corazón fuerte, alma limpia y el ya no tienes miedo, no te sientes sola y sabes que los que se fueron están en sus vidas, les deseas cosas buenas pero ya no son más parte de tu existencia. Se han borrado de tu mente y tu vida como quien borra tachones en un cuaderno, deja su suciedad y la limpias para volver a escribir tus nuevos renglones pues ese cuaderno es tuyo y sólo depende de ti lo que le hagas.

Nadie nunca me hará sentir como ellos porque han quedado en el pasado y lo actual es tan bello, bueno y vital que no vale la pena el recordarlos...

Anna. Junio 20. 2015.

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