*Compró huevos de codorniz y mira lo que hizo*

¡Nos ponemos de huevos!

Las celebraciones realizadas con Pysanka durante la primavera -huevos decorados- eran sumamente importantes pues se creía que mientras esta tradición se mantuviera el mundo podría existir.

Si por alguna razón fuese abandonada, el mal -en forma de horribles serpientes- podría reinar la tierra.

Cada año la serpiente manda a sus súbditos a verificar cuantos huevos habían sido dispuestos y si no eran suficientes el terror comenzaría a ser esparcido, en cambio, si el número de decorados incrementaba las cadenas que atan a la serpiente se volverían más tensas y el bien triunfara sobre el mal… durante otro año.

Muchas fueron las supersticiones que se crearon en torno a los huevos decorados, cuyos anillos de colores supuestamente lograban atrapar a los demonios y otras figuras malignas en espiral para siempre.

Se pensaba cambien que prevenían la catástrofe, los truenos y el fuego.

Además tirar un poco de cascara de huevo por las habitaciones de la casa ahuyentaba las malas intensiones y asustaba espíritus -práctica que también se mantuvo en Grecia-.

Después, cuando la civilización se modernizo y en lugar de adorar a la naturaleza caímos en el ególatra juego de adorar al hombre, los huevos Pysanka pasaron a ser huevos de Paschal (o huevos de Pascua) y ya no representaban el renacimiento de la naturaleza sino el del hombre.

Se piensa en el huevo como la imagen misma de la tumba de la cual Jesús resurgió a los tres días y comenzaron a ser pintados de rojo para representar la sangre derramada por él.

Otras deidades también hicieron uso del huevo como medio conductor hacia el espíritu humano, tal es el ejemplo de Zeus quien paseaba por el río cuando se encontró con Leda -esposa del rey Tindáreo de Esparta- y decidió seducirla para lo cual se transformo en cisne -por qué para esa época nada era más sexy o preciado que un ave- que fingiendo ser perseguido por un águila, se posó en ella.

Esa misma noche, Leda yació también con su esposo y poco después puso dos huevos de los cuales nacieron cuatro hijos: Helena y Pólux (inmortales, presuntos hijos de Zeus) y Clitemnestra y Cástor (mortales, supuestos hijos de Tindáreo).

Las personas en Alemania solían cubrir sus herramientas con huevo batido con la esperanza de que su fertilidad se transmitiera a las tierras.

Las novias en Irán intercambian huevos con sus novios para propiciar la abundancia.

La Francia del siglo XVII tenia la costumbre de romper un huevo al entrar a una nueva casa -especialmente recomendado para recién casados-.

Algunas tribus en Australia tienen la idea de que descienden de los Emú y mantienen estrictas normas con respecto a comer huevos.Varias regiones en China usaban huevos de gallinas y patos para predecir el futuro debido a que se piensa que estas aves tienen una conexión con el cosmos -debido a los horarios que manejan-.

Los judíos sirven huevos durante el Pesach– que conmemora cuando Dios los liberó de la esclavitud- como símbolo de sacrificio y renacimiento, mientras que en Rusia los ricos acostumbraban coleccionar exageradas piezas de pedrería en forma de pesados huevos, que incluso llegaban a ser de oro puro -sí, estamos hablando de ti Fabergé-.

¿Qué pudimos aprender del huevo hoy?

Simbolizan la esencia de la vida misma, las personas de la antigüedad -y de la modernidad- lo han dotado de poder creativo y habilidades proféticas.

Simbolizan todo lo que nace y se cree que aseguran la fertilidad.

Son la fiel imagen de la vida a través de sus diferentes estados de desarrollo y comprimen dentro de su cascarón todos los misterios y la magia de la creación.

Si bien esta paradoja ha servido prácticamente para explicar la historia misma del universo, podríamos hoy hablar aquí en un plano menos simbólico y arriesgarnos a proponer que, ésa pregunta, hace referencia a la obtención misma del huevo. Uno de los alimentos que por su disponibilidad y relativamente sencilla cacería comenzó a volverse sumamente popular en el grupo de monos sin pelo que comenzaban el proceso de humanidad.

En un principio nuestros antecesores recolectaban los huevos de nidos vacíos y escapaban antes que la madre regresará, pero con el tiempo los chinos -que todo lo pueden e incluso ‘criaban’ huevos de mil años- comenzaron a aplacar a los plumíferos cercanos a la región alrededor del año 1400 a.C. India y Egipto no tardaron en unirse y para cuando la tierra se mantenía en su año 3200 a.C.

todos consumían los productos de “los pájaros que conocen el tiempo.”

Pero dejémonos de palabrería y vamos directamente a la yema del asunto o, como el poeta Horacio diría, busquemos el Ab Ovo.

Esta palabra literalmente significa ‘desde el huevo’ y es una expresión muy antigua que indica ‘desde el origen más remoto’.

Deviene de la palabra proto-germánica Ei

(que después se convertiría en eye/egg)

cuya raiz es Awi, que significa pájaro

-¿respondimos la pregunta?-.

El huevo era descrito dentro de la filosofía egipcia como el mundo mismo y era el símbolo que hacia alusión al primer ser o al ser supremo.

Este ente magnifico fue representado bajo la figura de un hombre con cetro de cuya boca salía un huevo y se hallaba ubicado entre los Caldeos, los Persas, los Indios, los Griegos y los Chinos, las civilizaciones desde las cuales el mundo comenzó a surgir.

En Europa del Este -mucho antes de que el catolicismo hiciera su entrada- se rendía culto a la deidad máxima:

Dažbog (de quien se encuentran registros en la cultura egipcia, griega, eslávica, china e hindú por igual).

Este dios máximo controlaba al Sol y había hecho de los pájaros las criaturas elegidas, por esto, sólo ellos podían acercarse a él -dato:

el huevo y el Sol son las mejores fuentes de vitamina

D que existen en el mundo ¿coincidencia?-.

Los humanos no podían atrapar pájaros pero se las ingeniaban para obtener los huevos que dejaban. Éstos eran considerados objetos mágicos, la fuente misma de la vida. Los huevos eran honrados a través de un rito -en los festivales de primavera- y representaban el renacimiento de la tierra. El largo y fuerte invierno había terminado y la tierra explotaba nuevamente y renacía como el huevo que milagrosamente emana vida.

¡Celebramos su día! y nos partimos la cabeza a lo Humpty Dumpty para mostrarte la muy extraña relación -por no llamarla poco saludable- que las civilizaciones han mantenido con el huevo desde siempre.

A las gallinas les toma entre 24 y 26 horas poner tan sólo uno… pero a la humanidad le ha tomado toda una vida lograr descifrar su significado.

El huevo va mucho más allá de una dieta bien balanceada pues tiene amplias implicaciones teológicas, míticas y hasta mágicas. Es por eso que este 10 de Octubre celebramos el Día Internacional del Huevo contándote todo lo que no sabías de nuestro ovalado desayuno favorito.

Cualquier artículo relacionado al huevo que se respete, comenzara abriendo con la obligada pregunta que ha confundido a filósofos, hombres de mundo y científicos por igual:’¿Qué fue primero, el huevo o la gallina?’ …Mary Mapes Dodge podría contestar “señor, nunca creeré que el primer huevo fue expulsado antes de que su madre saliera de su cascarón“

Edgar Villamar Cruz

Fue al supermercado y compró los huevos mira

Los puso en una incubadora el 16 de Enero

compro
A temperatura justa

Compró huevos de codorniz y mira lo que hizo


El 3 de Febrero ya se empezó a mover

mira

EL 4 de Febrero rompió el cascarón 

compro

Y a los pocos días 

Compró huevos de codorniz y mira lo que hizo

Mirà que lindo

mira

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Etiquetas: cascaron, codorniz, eran, honrados, huevos, mundo, màgicos, nacimiento, nos, pajàros, Más...ponemos, primavera, renacimiento, tradiciòn

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Comentario por Nahomy Menjivar el marzo 29, 2017 a las 5:59am

huy quien se come esos huevos, mas el pecado porque si son pequeños.

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