Algunos solteros desvelan cuáles son sus trucos para empezar una conversación: ¡pruébalos y comprueba los resultados!         


Consiste en hacer comentarios agudos cuando pases al lado de la persona en la que estás interesado. "Por ejemplo, una vez vi a un chico muy atractivo en un supermercado. Cuando pasé junto a él en el pasillo de los cereales le dije ‘Compra los Frosties, aunque tengan mucho azúcar; de vez en cuando, todos necesitamos comer como cuando éramos niños’. Después, cuando me encontré con él en otro pasillo, le dije ‘¡Tenemos que dejar de vernos así!’ y finalmente, cuando estábamos en la fila para pagar, le dije ‘¿Te apetece un café después de tomar tantas decisiones?’ ¡Y aceptó!” - Susana Gracia, Madrid.
El acercamiento directo
“Me he acercado a gente en supermercados, en la calle, en bares, casi en todas partes y la mejor forma que he encontrado de empezar una conversación es decir lo que pienso. Digo algo como ‘Hola. Me llamo José y sólo quería decirte que me pareces muy atractiva’. A todo el mundo en este planeta le gusta que le digan que es atractivo. Incluso si no quieren salir contigo, aceptarán tu piropo con gentileza.” - José Fernández, Valencia.
La encuesta
“A veces hago como que estoy haciendo una encuesta para algún informe. La gente piensa que es para la universidad o para mi trabajo. Mi mejor “encuesta” consiste en preguntarles a los chicos cuál es la proporción de chicos que están en ese bar para ligar y la proporción de chicos que están allí simplemente para tomarse algo con los amigos. Te permite acercarte a cualquiera y empezar a hablar… ¡hombres y mujeres! Y no tienes que preocuparte por si pensarán que estás intentando ligar. ¡Lo haces sólo por tu informe!” - Lara Casas, Barcelona.

A jugar
“A mis amigos y a mí nos gusta jugar a los típicos juegos de los bares cuando salimos (billar, dardos, futbolín, etc) y puedes usar estos juegos como una excusa para hablar con cualquier chica en la que te hayas fijado. Por ejemplo, me acerco a esa persona que me ha resultado atractiva y le digo algo como ‘Eh, mis amigos y yo estamos jugando por parejas en la mesa de billar, pero mi compañero se acaba de ir. ¿Te importaría ayudarme a cambio de una cerveza?’ Se reduce mucho la presión de conocer a alguien porque estás realizando una actividad y eso hace que la conversación fluya de forma más natural con frases como ‘¡No puedo creer que hayas hecho esa jugada! ¿Juegas mucho?’ frente a estar sentado en un taburete intentando encontrar una broma ingeniosa. Ya he conocido a dos chicos usando este truco.” - Carlos Ibarra, Pamplon.
Utiliza los piropos
“Una de las mejores formas de conocer a un hombre es decirle un piropo. No simplemente ‘bonita corbata’ sino algo realmente halagador. Por ejemplo, una vez iba camino del baño en un restaurante en el que estaba cenando sola cuando vi a un hombre muy bien vestido. Cuando volvía a mi mesa me paré junto a él y le dije ‘Eres el hombre mejor vestido que he visto en mucho tiempo’ y después me fui a mi mesa. Después de unos cinco minutos vino a mi mesa y me preguntó si se podía sentar a tomar el postre conmigo. Mi respuesta fue sí.” - Gloria del Campo, Avila.
Preguntas, preguntas
“Antes de intentar charlar con alguien, me aseguro de que mis primeras palabras invitan a la conversación. Así que si veo a una mujer que está cogiendo curry en el supermercado le digo ‘Disculpe, siempre que veo esa salsa me pica la curiosidad. ¿Cómo puedo usarla? ¿Es muy picante?’ O, si estoy en una tienda de CDs, le puedo preguntar a una mujer en la sección de música clásica algo como ‘Disculpe, estoy empezando a escuchar música clásica. ¿Me puede recomendar algo?’ Por experiencia, esta clase de preguntas consiguen que acabéis hablando de vuestros intereses: lo cual es una forma excelente de establecer una relación.” - Enrique Rodríguez, Alicante.
Un poco de humor y humildad no vienen mal
“Para ligar, me gusta usar la frase que yo llamo “frase de no ligar”. Me acerco poco a poco y digo algo inocente como ‘Disculpa la interrupción. Ya veo que estás muy ocupada leyendo (estudiando, trabajando, o lo que sea). Me has llamado la atención y he decido arriesgarme a ser humillado públicamente por presentarme.’ Mi teoría es que no importa lo que digas. Si ella está por la labor, seguirá el juego y te dirá su nombre.” - Gorka Ibarburu, Bilbao

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Comentario por Rosa Elisa Palacio el diciembre 24, 2012 a las 7:41pm

Una sociedad educada de otra manera por lo que veo en lo que relatas.

Me resulta muy romántico lo del pañuelo y demás...Claro que me dirás que nada tiene de lindo!

Un tango argentino!

cariños!

Comentario por mariaefe el diciembre 24, 2012 a las 5:39pm

vaya andariego, que interesante!! muchas gracias por tu comentario, como han cambiando las cosas verdad??, saludos.

Comentario por ANDARIEGO el diciembre 24, 2012 a las 1:06pm

En una sociedad represiva, donde cada acto de la mujer podía ser cuestionado y su reputación podía quedar en entredicho, se gestó un código que utilizaba el pañuelo para facilitar  la comunicación entre los hombres y las mujeres, escapando a los prejuicios de la sociedad.

Pero ¿cuáles eran los mensajes que se escondían tras los sutiles gestos con los pañuelos?

Con apenas unos disimulados movimientos de la prenda, una mujer podía manifestar el interés por un hombre e iniciar el contacto. Para este propósito se idearon unas claves:

-Dejar caer intencionadamente el pañuelo: era una manera de llamar la atención de un hombre y decirle veladamente que se deseaba iniciar el cortejo amoroso. Esta era la seña con la que las mujeres indicaban al sexo opuesto que tenían luz verde para abordarlas.

-Llevar el pañuelo suelto y cogido por una de las puntas: otra forma de llamar la atención de un hombre. En esta ocasión el mensaje de las doncellas era que encontraban agradable al susodicho y le pedían que las siguieran con disimulo.

-Doblar el pañuelo lentamente o pasar la prenda por la oreja izquierda: era la tercera manera con la que la mujer expresaba su deseo de iniciar una conversación con el interesado.


Una vez captado el interés del hombre, el código se ampliaba y se añadían movimientos con los que se podían mantener una conversación silenciosa. Los códigos para dialogar sin palabras eran los siguientes:

-Apoyar el pañuelo en la mejilla izquierda: era una señal afirmativa.

-Apoyar el pañuelo en la mejilla derecha: era la señal negativa.

-Como quien mira las iniciales: cuando una mujer fingía estar interesada en las letras bordadas de su pañuelo lo que en realidad pretendía era informar a su enamorado de que había leído su carta.

-Guardar el pañuelo en el bolsillo: era, en realidad, la promesa de que la joven contestaría la carta recibida.

-Doblar el pañuelo por las puntas opuestas: era una forma de anunciar su asistencia a misa y de pedir al hombre que la esperase allí.

-Morderlo con disimulo: cuando una mujer se acercaba la prenda a sus labios y la mordía con disimulo lo que hacía, en realidad, era expresar su deseo por volver a ver a su pretendiente. El mensaje implícito en este gesto era “no dejes de venir”.

-Pasar el pañuelo suavemente sobre los ojos: era un movimiento con el que la dama expresaba su preocupación por que su familia hubiera descubierto su amorío. Con este ademán alertaba a su enamorado.

-Pasar el pañuelo por la oreja derecha: era un gesto con el que la mujer le comunicaba a su pretendiente que sabía que le era fiel.

-Agitar el pañuelo con ambas manos: este era uno de los movimientos que presagiaban un fatídico final para la relación. Con esto la dama le comunicaba al hombre que estaba enterada de que tenía otra mujer a la que también regalaba atenciones.


También había claves con las que indicar el estado civil y, de esta manera, ahorrar confusiones o crear falsas esperanzas. Las señas para indicar la disponibilidad eran las siguientes:

-Anudar el pañuelo en una mano: era uno de los gestos que rompía los corazones de muchos enamorados. Llevar la prenda de esta manera indicaba que la mujer se hallaba comprometida.

-Anudar el pañuelo en el dedo índice: otro seña para informar de que la dama estaba comprometida.

-Anudar el pañuelo al dedo anular: tenía el mismo uso que las alianzas hoy día. Se comunicaba que la mujer se encontraba ya casada.


En este lenguaje silencioso se incorporaron también otros movimientos que estaban destinados a comunicar diferentes sentimientos:

-Pasarlo por la frente: con este gesto la mujer mostraba sus dudas hacia las intenciones de las que era beneficiaria. Aunque no era una negativa rotunda a la relación, el interesado sabía que debería trabajar más para ganarse la confianza de su amada.

-Pasarlo por los ojos: ya hubiera lágrimas o no era un gesto inequívoco de aflicción.

-Enjugar el rostro: una señal que denotaba impaciencia.

-Dejar caer el pañuelo sin intención: era una muestra de dejadez y displicencia.


Y, por supuesto, también se crearon movimientos claves para expresar el anhelo amoroso:

-Agitar el pañuelo con la mano izquierda: era uno de los gestos más esperados por los enamorados pues era toda una declaración de amor por parte de la mujer. Se traducía como “mi corazón te pertenece”.

-En actitud de hacer aire: otro de los aspavientos más ansiados entre los enamorados. En esta ocasión la protagonista le decía “mi corazón late por ti”.


Pero no siempre el mensaje que se creaba con la prenda guardaba dulces sentimientos. También se usó el pañuelo como una forma de mostrar desprecio, indiferencia y desamor:

-Retorcer el pañuelo con ambas manos: era un gesto que apagaba las llamas del amor. Con él la mujer mostraba su indiferencia hacia el interesado y le comunicaba que no albergaba sentimientos hacia él y que debía retirarse.

-Retorcerlo con la mano derecha: otro de los movimientos que ningún pretendiente quería recibir. Esta seña indicaba que la mujer estaba enamorada de otro.

-Jugar con el pañuelo: cuando una dama jugueteaba distraídamente con la pieza de tela entre sus manos, el interesado sabía que poco tenía que hacer con ella. El mensaje recibido no podía ser más desalentador: “te desprecio”.

-En actitud de sacudirse el vestido: este era otro mensaje de desamor entre la pareja. En esta ocasión, la mujer declaraba que aborrecía a su enamorado y le pedía que se marchase.

-Retorcerlo con la mano izquierda: el gesto de la ruptura. Con él la dama daba por terminada la relación.

-Agitar el pañuelo con la mano derecha: este sencillo movimiento guardaba un terrible mensaje puesto que era toda una declaración de odio hacia el hombre.

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