¿Cómo es ser mujer con discapacidad?

Creo que no existe una respuesta única a esta pregunta, pues cada mujer con discapacidad tiene una historia diferente que contar, para mí ha sido algo a lo que me he tenido que enfrentar desde que nací, pues siempre he tenido una gran dificultad para mover las piernas, lo que implica que para poderme trasladar de un lugar a otro tenga que utilizar necesariamente unas muletas o un andador, se podrán imaginar lo complicado que es esto en un mundo que es completamente inaccesible y repleto de prejuicios.

Es indispensable estar consciente de que existimos muchos tipos de mujeres, de diferentes razas, religiones y culturas, que funcionamos de distinta manera debido a las diferencias de tamaño, altura, peso, fuerza, facilidad de movimiento o de aprendizaje por mencionar algunos ejemplos; y que por estas razones, nos enfrentamos con la necesidad de superar ciertas barreras que quizá para el resto de las personas pueden pasar desapercibidas.

Quiero aclarar que no me refiero a los “obstáculos” desde la idea que nos han vendido los medios de comunicación: un reto que sirve para mostrar que las personas con discapacidad “somos inspiradoras porque superamos cosas”, pues lo único que se logra con esta visión tan simplista y condescendiente de la discapacidad es invisibilizarla o quitarle importancia.

Los “obstáculos” no son una metáfora de superación. Por el contrario, las barreras que tenemos que enfrentar todos los días son reales. Están las físicas (espacios reducidos, con escaleras, diseños demasiado altos), las actitudes y prejuicios de los demás (cuando alguien decide que no podemos trabajar, ir a la escuela o formar una familia) o las que surgen de las dificultades en la comunicación (no se utiliza un lenguaje sencillo o lengua de señas).

Estas barreras están presentes porque nos han enseñado a pensar y crear todo (calles, escuelas, leyes, etc) teniendo en cuenta un cierto “modelo de persona”, lo que ocasiona que quienes no reunimos esas características vemos afectados nuestros derechos, pero no porque seamos cuerpos “enfermos o incompletos”, sino porque somos diferentes y esas diferencias tienen que ser consideradas de manera adecuada.

Al ser una mujer el panorama se complica un poco más porque tal pareciera que la discapacidad es lo único que las personas ven y se olvidan de todo lo demás, incluso de que eres mujer y que tienes las mismas necesidades que cualquier otra aunque ciertamente mayores dificultades. Por mencionar algunas, les puedo contar que en ocasiones somos juzgadas porque nuestros cuerpos no cumplen el “estándar de belleza” que nos han dicho deben cumplir los cuerpos femeninos También existe quien se considera con el poder de decidir sobre nuestros cuerpos, determinando por ejemplo si somos “aptas” o no para ser madres. Tenemos menos acceso a la educación y menos oportunidades de tener un empleo aunque mayores gastos.

Así, es importante tener en cuenta que cuando el  género y discapacidad se unen la situación de vulnerabilidad aumenta, como sucedió con una amiga que es usuaria de silla de ruedas, pues durante algún tiempo fue víctima de violencia psicológica (relacionada con el tema de la discapacidad) por quien entonces era su novio, me llegó a contar que en ocasiones cuando estaba muy molesto se desquitaba con ella negándose a apoyarla para hacer el traslado de la cama a la silla, lo que la obligaba a permanecer acostada por largo tiempo y el colmo, fue cuando intentó buscar asesoría sobre el tema de violencia pues las instituciones no eran accesibles para que pudiera ingresar la silla de ruedas. En otro contexto, algunas acciones que les menciono podrían parecer sin importancia, pero en el caso de las mujeres con discapacidad hacen la diferencia.   

Por lo anterior, es muy importante que el feminismo también visibilice y de voz a las mujeres con discapacidad pues su efectividad como movimiento radica en disminuir en  la mayor medida posible las desigualdades a las que se enfrentan todas las mujeres y no solamente las de aquellas que “cumplen ciertos parámetros”.

Cambiar la percepción que se tiene en relación con las mujeres con discapacidad es tarea de todas y todos.

Y tú, te has preguntado ¿Qué barreras generas con tu actitud?

Mariana Díaz Figueroa

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Comentario por Uvilla guambrita el octubre 7, 2018 a las 9:49pm

Me encanta lo que has reflexionado, me encanta cuando una mujer comparte pensamiento porque aporta al cambio. 

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