Siempre nos comentamos de la necesidad de mantenernos en armonía con nosotros mismos, y de la meditación como herramienta para mantener ese equilibrio.

Como sabemos que la capacidad de mantenernos en armonía se ve afectada por innumerables factores, y ya comentamos un poco sobre lo que nos puede ayudar a mantener el equilibrio entre cuerpo, mente, emociones y espíritu.

En esta ocasión me gustaría hablar de la relación que tengo conmigo mismo. Y me refiero a como me encamino hacia tres de los logros que el ser humano usualmente persigue: felicidad, prosperidad y éxito. Alguna vez te has preguntado ¿me trato con el debido respeto?, ¿me doy apoyo, tanto como se lo doy a otros diariamente? y ¿me valoro sabiendo que soy un ser único y extraordinario?

Seguramente ya has escuchado que si no te respetas los demás tampoco lo harán; pero hoy te digo que el reconocimiento que mereces sólo puedes lograrlo de los demás en la medida que te reconozcas lo valioso que eres. ¿Qué hace tan difícil que yo me de mi justo valor? Vivimos en una sociedad de descalificaciones, en la que todos quieren corregirnos y decirnos el por qué lo hemos hecho mal. Es muy raro encontrarnos con personas que nos estimulan y felicitan por nuestros progresos. Entonces, ¿qué podemos hacer respecto a esto? Nos corresponde romper esta cadena de descalificaciones, de hacer sentir mal al otro. Comienza hoy por valorarte y por valorar a quienes están en tu entorno. Te aseguro que pronto te sentirás mejor contigo mismo. 

La felicidad no es un destino, sino más bien el camino que transitamos cada día. Quiere decir que según vivamos en ese día a día seremos o no felices. Es una verdad indiscutible que no siempre podemos hacer lo que nos gusta, pero que si podemos hacer que nos guste lo que hacemos. Esto lo podemos lograr si le damos nuestro toque especial a lo que nos toca vivir.

En una ocasión estuve trabajando en una organización en la que todo era tan diferente a mi forma de ser, que cuando iba a trabajar cada mañana me preguntaba que debía aprender de esa vivencia. Me sentía muy infeliz hasta que comprendí que lo que me ocurría era como el “eco”, que cuando hablo me devuelve mis propias palabras. Es así que si mis acciones están cargadas de alegría y entusiasmo, esperando siempre lo mejor, aunque en ese momento ocurra todo lo contrario “el eco de la vida va a comenzar a devolverme alegría, entusiasmo y todo lo mejor”. Concluí que debía cambiar, y comencé a experimentar que mi entorno me empezó a acompañar en esos cambios. No esperes que el otro cambie, cambia tu primero.

Al hablar de prosperidad en realidad nos estamos refiriendo a abundancia en la vida. Abundancia de salud, de cariño en las relaciones, de alegrías y por supuesto de bienes que nos hagan la vida más llevadera y más placentera. Pero también abundancia es el resultado de dar para luego recibir, aunque lo hagamos sin esperar nada a cambio; y en realidad es la mejor forma de hacerlo.

Piensa que, aunque no ocurra de inmediato, cada vez que damos recibimos algo. Lo que recibimos muchas veces no es de la misma persona a quien damos, porque lamentablemente algunas veces nos encontramos con personas que no conocen la virtud del agradecimiento. Santa Teresa de Calcuta dice: “el bien que haces hoy, la gente lo olvida mañana, haz el bien de todas formas”.

El éxito es algo tan relativo, que depende de las expectativas y aspiraciones de cada quien. Ocurre que hoy día los medios de comunicación tienden a influenciar mucho el concepto de éxito, y nos deslumbran con personajes ideales, que posiblemente ni existen en la vida real. Comenzamos a querer imitar ese ideal, y muchas veces terminamos frustrados e infelices. Sé tu propio punto de referencia. Cambia para mejor respecto a cómo eres hoy y hasta donde deseas llegar. Un coach puede ayudarte a identificar tus sueños, y a convertirlos en metas logrables, despejando tus miedos y superando tus limitaciones.

Ya para cerrar quiero citar a alguien que admiro mucho: Viktor Frankl, quien dice “deja de preguntarle a la vida por qué te pasa cada cosa que estás viviendo y comienza a preguntarte a ti mismo que es lo que la vida espera de ti”. Llénate de un actuar recto y de acciones que te encaminen a un mejor vivir. Pregúntate ¿qué me hace feliz?, y seguramente serán cosas pequeñas que podrás comenzar a hacer cada día. Comienza ya!

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Comentario por marina salobreña el enero 1, 2016 a las 10:16am

Es maravilloso tu escrito Facundo, te agradezco mucho que lo hayas compartido. Saludos

Comentario por Mcmurlok el diciembre 31, 2015 a las 7:23pm

Al principio me desconcertastes, pero después del segundo parrafo no pude dejar de leerlo, esto hay que ponerlo en práctica para el 2016.

Comentario por Nahomy Menjivar el diciembre 31, 2015 a las 6:40pm

gracias, comenzare ya.

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