La gente vuelve a salir a la calle, manifestaciones masivas en toda España, probablemente como nunca antes, para reclamar la igualdad de derechos de la mujer, o pensiones dignas que no se recorten cada vez más y se revaloricen con el IPC, por la aplicación de la ley de dependencia...

Todo esto me recordó un libro que me leí hace años, "La Lucha por la Dignidad" (lo recomiendo), escrito en colaboración por la jurista María de la Válgoma y el filósofo José Antonio Marina, es un recorrido histórico y un análisis a fondo del tema al que hace alusión el título, la lucha por la dignidad del ser humano a lo largo de miles de años (y propuestas para el presente y el futuro), contra la esclavitud, por la democracia, la igualdad de la mujer, la libertad de conciencia, contra la discriminación racial... Con sus protagonistas, tanto los creadores que impulsaron la evolución de la ética - Cristo, Buda, los primitivos códigos y sistemas legales...- como la democracia ateniense en la antigua Grecia, los filósofos de la Ilustración y los revolucionarios que escribieron y lucharon contra el absolutismo de los reyes, los privilegios y por la igualdad ante la ley, la libertad de conciencia y de expresión, la democracia -Thomas Jefferson, Tom Paine, B. Franklin, Voltaire, Rousseau, Condorcet...- el inicio y desarrollo de los movimientos feministas, antiesclavistas, por la igualdad racial...Linconl, Nelson Mandela, Martin Luther King...,sin olvidar, como se comenta en el libro, que "las luchas, son minuciosas, tenaces, aburridas cuando se reducen a una relación en un papel. Pero detrás de cada pequeño avance, ¡cuántos esfuerzos, decepciones, amenazas, insultos, palizas, desprecios, enemistades, pasquines que escribir, carteles que pegar, manifestaciones a las que acudir, mítines, reuniones, ayudas!"

En el libro se defiende que a pesar de los problemas - que no son pocos - a los que se enfrenta la humanidad y que quedan por afrontar y resolver, de los derechos de tantos seres que siguen sin ser reconocidos y se violan cada día, a pesar de todo eso, toda esta lucha histórica por la dignidad demuestra que ha habido un progreso real, comparemos una democracia actual, con su progreso científico, social, técnico y en derechos humanos, a pesar de todos sus defectos y de lo que queda por hacer, con la sociedad feudal, en la que la mujer prácticamente carecía de derechos, o con la sociedad esclavista del mundo antiguo, dividida por la fuerza y el privilegio de unos cuantos entre una masa de esclavos que eran vistos como objetos y propiedades de venta libre y explotados laboral y sexualmente en muchos casos hasta la muerte, niños incluidos, una gran cantidad de seres humanos libres pero sumidos en la pobreza, el hambre y la servidumbre, y una élite muy minoritaria enriquecida, aristocrática y también sumida en luchas despiadadas y continuas entre ellos por el poder absoluto, una sociedad permanentemente en guerra, casi sin tregua, por la ambición de conquista de reyes y emperadores, por luchas internas civiles o ataques externos, antidemocrática, de analfabetismo generalizado, donde las ejecuciones por lapidación, en la hoguera, en la cruz, devorados por leones o por enterramiento en vida y la tortura más refinada y cruel se aceptaban y se practicaban a diario como la cosa más natural del mundo, incluso como espectáculos públicos donde asistían también los niños, con una medicina arcaica casi inexistente y una esperanza de vida mínima. Ese mundo era muy diferente al nuestro, se mire por donde se mire. La realidad es que hay un abismo entre aquellas sociedades y la de cualquier país democrático actual. Pero queda mucho por hacer.

Imaginemos a Espartaco muriendo en la cruz y soñando con un mundo en libertad, imaginemos a una mujer del Renacimiento disfrazándose de hombre para poder entrar en un taller de pintura y soñando con un mundo de igualdad entre hombres y mujeres donde poder ser artista y expresar toda su creatividad sin miedo, imaginemos a un niño trabajando casi sin descanso jornadas agotadoras de 12 horas en fábricas insalubres sin seguridad alguna, con un salario de hambre, sin sindicatos, con la ley diseñada a la medida del patrón y del poder, durante los años salvajes de la Revolución Industrial, y soñando con un mundo de derechos, más igualitario, donde poder ir a la escuela, jugar, estudiar, aspirar a una vida mejor... Imaginemos a un gay o una lesbiana en la España de Franco, perseguidos por la ley de vagos y maleantes, tal vez encarcelados y maltratados por policías franquistas, en una sociedad aun de homofobia generalizada, ocultando sus sentimientos y su relación a la familia, en el trabajo, viviendo siempre con miedo... y soñando con un mundo donde poder expresar sus sentimientos con total libertad, donde su orientación sexual sea solo un elemento más de una diversidad tan variada y aceptada como los colores del arco iris..

Pues sigamos soñando como ellos y luchando por hacer nuestros sueños realidad, porque queda mucho por hacer. Nos lo debemos no solo a nosotros mismos sino también a toda la gente que vendrá después y a quienes soñaron y lucharon antes y hasta dieron la vida por todo lo que nosotros tenemos hoy.

Visitas: 123

Comentar

¡Necesitas ser un miembro de Anundis.com :: Discapacidad :: Red Social para añadir comentarios!

Participar en Anundis.com :: Discapacidad :: Red Social

Comentario por Rebel el marzo 14, 2018 a las 11:04pm

Tienes toda la razón, Rosa, un buen libro sobre el tema: "El miedo a la libertad", de Erich Fromm.

Saludos ;)

Comentario por Rosa Elisa Palacio el marzo 13, 2018 a las 4:31pm

Dijo Andé Gide: " Liberarse es fácil, lo difícil es ser libre".

                       Saludos a todos

Comentario por Rebel el marzo 13, 2018 a las 2:21am

No los olvidemos, ni al pueblo que pasa hambre ni a mucha gente que está actuando para tratar de mejorar las cosas, a veces a un alto precio

Comentario por Rebel el marzo 13, 2018 a las 1:37am

Libertad, igualdad, las dos son necesarias y se necesitan mutuamente, forman parte de la misma lucha.

Comentario por Rebel el marzo 13, 2018 a las 1:26am

Por eso hay que presionar, Isa, para que se cumpla por lo menos en parte. Porque tarde o temprano muchas cosas sí se consiguen, los niños, por ejemplo, en muchos países ya no trabajan 12 horas en una fábrica. No fue un regalo por parte del poder político y económico, fue una conquista de mucha gente, sindicalistas, partidos, movimientos obreros y ciudadanos, que lucharon, entre otras cosas, para conseguir esto, a veces a un alto precio (palizas, cárcel, muertos). Lo mismo podríamos decir de otros movimientos, como la lucha contra el racismo y el Apartheid en Sudáfrica, a Stephen Biko lo asesinaron después de torturarlo y a Nelson Mandela le costó casi 30 años de cárcel, además de los incontables activistas anónimos que sufrieron lo mismo o algo parecido, pero al final se consiguió.

Lo que está pasando en Venezuela es lo que pasa cuando el fundamentalismo político alcanza el poder y cree que eso le da derecho a todo, cualquier gobierno, incluido el de Venezuela, debería recordar y no olvidar nunca aquello que dijo Albert Camus: "En política, son los medios los que deben justificar el fin", nunca al revés, si buscas un paraíso de justicia lo que no se puede hacer es montar un infierno para conquistarlo, el problema es que sigue habiendo demasiada gente a quienes les pone más Robespierre y Maquiavelo cuando no directamente Stalin. Uno puede ser de izquierdas, de derechas o de la ideología política que quiera, o no tener ninguna, pero ante todo y por encima de todo demócrata, conozco a mucha gente sensata de izquierda ( aunque no me gusta etiquetarme yo mismo soy de ideas progresistas) a quienes no les gusta NADA el régimen de Venezuela. La democracia no es solo (que también) la posibilidad de votar libremente, sin manipulación, sin corrupción y si hace falta con observadores internacionales independientes que vigilen la limpieza de todo el proceso, para elegir a los dirigentes políticos, sino respetar la separación de poderes entre el ejecutivo, legislativo y judicial, es respetar de forma sagrada la libertad de expresión de la gente, ya sean disidentes políticos, cualquier persona o medio de comunicación, sin silenciarlos o meterlos en la cárcel con cien mil excusas solo porque no me gustan o puedan estar en desacuerdo con lo que yo pienso, y es tener la honestidad de abandonar el poder y dar paso a gente nueva cuando se comprueba de forma palpable que se están haciendo las cosas muy mal. Por desgracia hay gente en el poder que en pro de sus objetivos políticos (cuando no personales) decide que todo esto es prescindible o poco importante.

En el tema que Peter Gabriel dedicó en su momento a Stephen Biko (lo cuelgo después, ya puestos) hay una frase que dice "Podrán apagar una vela (o muchas) pero no el fuego. Una vez que la llama empieza a encenderse, el viento la elevará".

No digo que vaya a ser fácil ni rápido, pero esperanza, Lourdes, a pesar de las horas oscuras.

Un abrazo

Comentario por Lourdes el marzo 12, 2018 a las 12:03am

>>Vivir lo que estamos viviendo los venezolanos...es mas que una lucha por la dignidad.. más que una lucha es confrontar el dia a dia la miseria que nos dejan como país...nuestros sueños tampoco se apagaran ...y con el favor del Dios Eterno veremos la gloria..

© 2004 - 2018   Anundis.com :: Discapacidad :: Red Social   Tecnología de

Emblemas  |  Reportar un problema  |  Términos de servicio