Yo actualmente paso la mayor parte del día en una silla de ruedas.

No soy parapléjico ni tetrapléjico, pero padezco una enfermedad neuromuscular que me obliga.

Años atrás (aunque con dificultad) realizaba las tareas de la vida cotidiana sin silla de ruedas; por desgracias a día de hoy ya no puedo.

La cuestión es que quería (ya me toca) pasar por el dentista después de algún tiempo sin hacerlo.

Pero cuando depende de una silla de ruedas; no puede ponerse en pie; ni caminar...

Lo veo defícil.

¿Experiencias al respecto? 

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Con meses de retraso, pero te cuento mi experiencia.

Lo primero de todo, ir al dentista cuando uno se mueve en silla de ruedas eléctrica es un gran problema. Para empezar, la mayor parte de dentistas están en lugares inaccesibles, así que toca hacer una búsqueda de aquellos que sean accesibles (y no tanto de aquellos que te gustan o te dan más confianza).

Cuando al fin encuentras un sitio al que puedes entrar con la silla eléctrica, toca preguntarles por el interior, por si hay suficiente espacio para maniobrar con la silla eléctrica hasta llegar al lugar donde está la silla del propio dentista donde hay que sentarse.

Cuando por fin encuentras un sitio accesible y con un interior adaptado a una silla eléctrica, tienes el problema de cómo pasar desde la silla eléctrica a las silla del dentista. Si uno es parapléjico, si uno maneja los brazos, no hay ningún problema, es muy simple. Pero si tu discapacidad afecta a todo el cuerpo brazos incluidos, ese traspaso es complicado. Depende básicamente de la fuerza y de la discapacidad que tenga cada uno.

En mi caso, hasta ahora necesito la ayuda de una sola persona para ese trasvase: situo mi silla eléctrica junto a la otra, y poco a poco con ayuda de otra persona logro colocarme en el sitio correcto. Pero muy pronto necesitaré la ayuda de dos personas, que directamente me agarren de las piernas y del cuerpo y me coloquen en la silla del dentista. Es un tema que me preocupa, como supongo que a todos, ya que cada vez que necesitas ir a un dentista es necesario que una o dos personas (normalmente familiares, a veces amigos) pierdan una mañana de su trabajo o de lo que hagan en su vida cotidiana.

Esa es mi experiencia. A ver si alguien más la comparte, o tú mismo Chema, cuéntanos cómo lo haces.

Ya me había olvidado de este tema.

Te cuento.

Llamé por teléfono a dos dentistas para preguntar si eran accesibles para sillas de ruedas.

En ambas me respondieron afirmativamente y además me indicaron a ellas acudian normalmente gente en silla de ruedas.

Pido cita en una.

Está en un primer piso, pero hay ascensor.

Como no se como de adaptada está la consulta, decidí llevar una tabla de transferencia.

Llego allí (acompañado de otra persona) y hay mucho espacio, pero dudo en como situar la silla para pasarme a la del dentista.

El doctor sin dudarlo un momento me dice que la coloque al lado y en paralelo.

Para no gastar el tiempo la enfermera me echa una mano (con las piernas) y ya está.

Al instante estoy en la silla del dentista.

Cabe señalar que físicamente podría haberme cambiado sólo a la silla del dentista, pero habría tardado (mínimo) 2 minutos.

No ha podido ser ser más fácil y no puedo hablar mejor del dentista y las enfermeras que trabajan allí.

La clínica es amplia y accesible en su totalidad. 

Si ha eso le sumamos el buen trato, profesionalidad y honestidad, pues no se puede pedir más.

Como anécdota puedo decir que incluso la máquina que tiene para hacer radiografías es acesible desde la silla de ruedas.

Un  saludo.

Me alegra mucho que no tuvieras problemas, da gusto que haya sitios así, que no ponen pegas y además echan una mano

Haberlos haylos, y más de los que parece.

Otra cosa es dar con ellos...

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