TOLERANCIA, ni indulgencia, ni indiferencia: RESPETO ¿SOMOS EN VERDAD TOLERANTES?

El 16 de noviembre de 1995 fue declarado por la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura), el Día Internacional de la tolerancia,  luego de que los Estados miembros de la UNESCO aprobaran la Declaración de Principios sobre la Tolerancia y el Plan de Acción de seguimiento del año.

La Declaración afirma que la tolerancia no es indulgencia o indiferencia, es el respeto y el saber apreciar la riqueza y variedad de las culturas del mundo y las distintas formas de expresión de los seres humanos. La tolerancia reconoce los derechos humanos universales y las libertades fundamentales de los otros. La gente es naturalmente diversa; sólo la tolerancia puede asegurar la supervivencia de comunidades mixtas en cada región del mundo.

La tolerancia es el respeto a los derechos, el reconocimiento de la diversidad y la aceptación de lo diferente. Estas tres premisas se pueden aplicar tanto al entorno global como al individual. Porque la falta de tolerancia provoca guerras, genocidios y discriminación, pero la falta de tolerancia en un ámbito privado e individual también genera ese tipo de violencia, aunque se reduzca al ámbito doméstico o laboral.

El desarrollo de la tolerancia –dice un artículo de la Facultad de Ciencias de la vida y de la Salud, de una Universidad de Argentina- y la confianza en las diversas comunidades no se logra de la noche a la mañana; es algo que requiere tiempo y esfuerzos.

Establecer la tolerancia supone el acceso a la educación pues la intolerancia suele tener sus raíces en la ignorancia y el temor: temor a lo desconocido, al “otro”, a otras culturas, religiones y naciones. La intolerancia está también estrechamente ligada a un sentimiento exacerbado de autoestima y orgullo, nociones enseñadas y aprendidas a edad temprana.

Algunas de las actitudes que evidencian una total falta de tolerancia y suponen un peligro para los derechos y las libertades de las personas son el racismo, el etnocentrismo, el fundamentalismo religioso y también el machismo. Todas ellas son causas generadoras de violencia y, si hay algo en lo que no cabe la tolerancia, es en la utilización de la violencia.

Pero dejando de lado la teoría, los principios y las declaraciones universales a los letrados, emergen estas preguntas: ¿Somos en verdad tolerantes? ¿respetamos al prójimo , sus ideas, sus sentimientos y opiniones? 

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Creo que tenemos una tolerancia de conveniencia, dependiendo como y con quién. Y si, lo que tenemos es miedo a lo desconocido, a lo diferente, a conocer la diversidad de personas que habitamos en un lugar llamado tierra. Saludos

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