En sus palabras que es la santidad.

Visitas: 1128

Responde a esto

Respuestas a esta discusión

Coincido con el comentario de Anna.Y aparte, santidad yo lo veo algo que es bueno, ya sea la reencarnacion de dios en la tierra,una persona con buenos actos,o lo que dice la biblia,que puede ser cierto o no.He de decir que hubo una epoca que yo creia en algo,pero ahora si soy sincero, estoy en dudas.No puedo entender como una santidad o divinidad que es algo que se tiene fe en que existe,aunque no se haya visto,permite que haya esas catastrofes naturales tan espantosas(tsunamis,terremotos y demas),ya que se supone que castiga a los que se portan mal.Son cosas que pasan de manera natural, pero no se, podria dios intentar que no pasara eso,pienso yo :(.Es una teoria un poco loca quizas, pero es lo que creo.Y por el otro lado esta la gente que se salva de morir in extremis en situaciones terribles, como por ejemplo un accidente de trafico grave,y ahi debe de haber algo, no se si un angel de la guarda o que, pero algo debe haber.Y que conste que respeto a los que tienen fe y sus creencias sean de la religion que sean,pero yo a veces no se que pensar de todo esto.La fe es algo bueno para el alma y la paz interior de la persona,lo veo algo muy positivo y que ayuda a la gente que esta en malas situaciones a creer en algo y estar esperanzados para mejorar.Estoy muy contento del papa francisco,es un buen representante de dios en la tierra.Esta haciendo muchas cosas buenas.Me he extendido, pero es lo que pienso,siempre respetando opiniones :)



Anna. dijo:

Algo lejano al ser humano...sólo los que lo padecen lo comprenden...estamos tan excentos de serlo que es un milagro.
Todos estamos llamados a ser Santos, un modelo de caminar como Jesus, aunque admito es muy difícil.



Eduardo dijo:

Coincido con el comentario de Anna.Y aparte, santidad yo lo veo algo que es bueno, ya sea la reencarnacion de dios en la tierra,una persona con buenos actos,o lo que dice la biblia,que puede ser cierto o no.He de decir que hubo una epoca que yo creia en algo,pero ahora si soy sincero, estoy en dudas.No puedo entender como una santidad o divinidad que es algo que se tiene fe en que existe,aunque no se haya visto,permite que haya esas catastrofes naturales tan espantosas(tsunamis,terremotos y demas),ya que se supone que castiga a los que se portan mal.Son cosas que pasan de manera natural, pero no se, podria dios intentar que no pasara eso,pienso yo :(.Es una teoria un poco loca quizas, pero es lo que creo.Y por el otro lado esta la gente que se salva de morir in extremis en situaciones terribles, como por ejemplo un accidente de trafico grave,y ahi debe de haber algo, no se si un angel de la guarda o que, pero algo debe haber.Y que conste que respeto a los que tienen fe y sus creencias sean de la religion que sean,pero yo a veces no se que pensar de todo esto.La fe es algo bueno para el alma y la paz interior de la persona,lo veo algo muy positivo y que ayuda a la gente que esta en malas situaciones a creer en algo y estar esperanzados para mejorar.Estoy muy contento del papa francisco,es un buen representante de dios en la tierra.Esta haciendo muchas cosas buenas.Me he extendido, pero es lo que pienso,siempre respetando opiniones :)

Pues la santidad es bueno, la biblia dice que sin santidad nadie vera al señor ya que el es tres veces santo.

Saludos.

Con vuestro permiso, analizo la palabra “santidad”

Es la cualidad o estado de santo; limpieza o pureza espiritual

Según la Biblia y como ha dicho Eduardo la cualidad de santidad pertenece a Jehová.( nombre personal de Dios) (Éx 39:30; Zac 14:20.) Cristo Jesús llamó a Dios “Padre santo”. (Jn 17:11.) A los que están en los cielos se les representa diciendo de viva voz: “Santo, santo, santo es Jehová de los ejércitos”, atribuyéndole así santidad, limpieza en grado superlativo. (Isa 6:3; Rev 4:8; compárese con Heb 12:14.)

A la Palabra escrita de Dios se la llama “las santas Escrituras” o “santos escritos”. Se escribió bajo la influencia del espíritu santo y tiene el poder de santificar o hacer santos a aquellos que obedecen sus mandamientos. (Ro 1:2; 2Ti 3:15.)

Esto exige estudiar la Palabra de verdad de Dios y aplicarla a su vida. (1Pe 1:22.) Requiere responder a la disciplina de Jehová. (Heb 12:9-11.) De ello se deriva que si una persona es genuinamente santa, seguirá un proceder de santidad, limpieza y rectitud moral.

El ser santos en conducta es un mandamiento: “De acuerdo con el Santo que los llamó, háganse ustedes mismos santos también en toda su conducta, porque está escrito: ‘Tienen que ser santos, porque yo soy santo’”. (1Pe 1:15, 16.)

Si no me equivoco Eduardo, no comprende por qué Dios no evita las muerte de  los terremotos , maremotos, o por qué no impide que ocurra esas catástrofes.  

Eduardo permíteme que comparta contigo lo que he aprendido en la Biblia:

La Biblia narra que Dios dio a nuestros primeros padres todo lo necesario para disfrutar de una vida segura y feliz. Es más, en tanto ellos y sus descendientes obedecieran el mandato de Dios de ‘ser fructíferos y hacerse muchos y llenar la tierra’, la familia humana contaría con el continuo cuidado de Dios (Génesis 1:28).

Por desgracia, Adán y Eva le dieron la espalda a su Creador al desobedecerle deliberadamente y elegir independizarse de él (Génesis 1:28; 3:1-6). La gran mayoría de sus descendientes ha seguido sus pasos (Génesis 6:5, 6, 11, 12). En resumen, los hombres en general han optado por erigirse en dueños de sí mismos y de su hogar, la Tierra, sin contar con la guía de Dios. Siendo como es un Dios de amor que respeta el principio de libertad de elección, Jehová no impone su soberanía a los seres humanos, aunque se encaminen a la calamidad.

Pese a todo, Jehová no abandonó a la familia humana. Hasta hoy “hace salir su sol sobre inicuos y buenos y hace llover sobre justos e injustos” (Mateo 5:45). Dios también dotó al hombre con la capacidad de aprender de la Tierra y sus ciclos, y hasta cierto punto este conocimiento le ha permitido predecir fenómenos climatológicos adversos y otros peligros, como erupciones volcánicas.

Además, se ha descubierto qué partes del planeta son más propensas a movimientos sísmicos y a condiciones atmosféricas extremas. Este conocimiento ha contribuido a salvar vidas en ciertas regiones mediante campañas de educación y el desarrollo de mejores sistemas de construcción y de advertencia. Con todo, la cantidad de catástrofes naturales que se informan anualmente aumenta sin parar debido a múltiples y complejas razones.

El poder destructor de las fuerzas de la naturaleza no siempre es lo que determina la gravedad de una catástrofe; a menudo es la densidad de población de la zona afectada. Según el Banco Mundial, alrededor de la cuarta parte de los habitantes de más de ciento sesenta países vive en zonas de alto riesgo. “Al acumularse cada vez más gente en la zona de riesgo, algo que tan solo hubiera sido un fenómeno natural se convierte en una catástrofe”, afirma el científico Klaus Jacob de la Universidad de Columbia (EE.UU.).

Otros agravantes son la vertiginosa y descontrolada urbanización, la deforestación y la pavimentación excesiva de terreno que normalmente absorbería el agua de lluvia. Estos dos últimos factores, en particular, son a veces responsables de inundaciones y corrimientos de tierra devastadores.

El factor humano también puede convertir un terremoto en una gran tragedia, pues el causante de la gran mayoría de las víctimas no son los fuertes temblores, sino el desplome de construcciones. De ahí que los sismólogos suelan decir: “Los terremotos no matan, los edificios sí”.

También se ha manifestado una reacción un tanto apática en cuanto al calentamiento global, que según muchos científicos aumentará los desastres climáticos y elevará los niveles del mar. Queda claro, pues, que deben tenerse en cuenta factores que no son obra de Dios, como los políticos, sociales y económicos. Estos factores humanos nos recuerdan la verdad bíblica de que el hombre es incapaz de “siquiera dirigir su paso” (Jeremías 10:23)- Otro elemento humano es la actitud general hacia las advertencias, tanto de la naturaleza como de los organismos oficiales.

En principio, hay que admitir que las catástrofes naturales pueden sacudirnos sin previo aviso. “El tiempo y el suceso imprevisto [nos] acaecen a todos”, declara Eclesiastés 9:11. Aun así, suele haber indicios de algún tipo —naturales u oficiales— de que se acercan problemas. Lógicamente, cuando se conocen las señales de peligro, aumentan las probabilidades de sobrevivir.

Lamentablemente, existe “la tendencia a negar el peligro aun cuando es obvio”, dijo un vulcanólogo. Y esto es cierto sobre todo cuando se han dado falsas alarmas o cuando la última catástrofe sucedió mucho tiempo atrás. En ocasiones, la gente no quiere abandonar sus posesiones aunque la calamidad esté tocando a su puerta.

JESÚS predijo que los terremotos, las guerras, las hambres y las enfermedades —entre otras cosas— caracterizarían a “la conclusión del sistema de cosas” en que vivimos (Mateo 24:3, 7, 8; Lucas 21:7, 10, 11). Por supuesto, estos fenómenos no son obra de Dios, de modo que ni Jesús ni su Padre, Jehová Dios, son culpables.

Ahora bien, lo que sí será obra de Dios es lo que estos acontecimientos presagian, a saber: la venida del Reino de Dios —un gobierno celestial en manos de Jesucristo— y la destrucción de todo aquel que rechace la soberanía de Jehová (Daniel 2:44; 7:13, 14). A partir de entonces, la Tierra se convertirá en un remanso de paz, donde nadie temerá a las catástrofes naturales. Se cumplirá en toda su extensión la promesa divina: “Mi pueblo tiene que morar en un lugar de habitación pacífico y en residencias de plena confianza y en lugares de descanso sosegados” (Isaías 32:18).

Cuando llegue ese día se cumplirá lo que millones de personas piden cuando oran  “el Padre Nuestro” Mateo 6:9 , 10  ”‘Padre nuestro [que estás] en los cielos, santificado sea tu nombre. 10 Venga tu reino. Efectúese tu voluntad, como en el cielo, también sobre la tierra. Entonces podremos decir lo que nos dice el último libro de la Biblia , Revelación 21: 3,4  Con eso, oí una voz fuerte desde el trono decir: “¡Mira! La tienda de Dios está con la humanidad, y él residirá con ellos, y ellos serán sus pueblos. Y Dios mismo estará con ellos. 4 Y limpiará toda lágrima de sus ojos, y la muerte no será más, ni existirá ya más lamento ni clamor ni dolor. Las cosas anteriores han pasado”.

“[Dios] limpiará toda lágrima de sus ojos.” (Revelación 21:4.) ¿Qué tipo de lágrimas limpiará? No las de alegría ni las que protegen nuestros ojos; serán las lágrimas de tristeza. Dios no solo secará esas lágrimas sino que eliminará el dolor y el sufrimiento que las producen.

“La muerte no será más.” (Revelación 21:4.) No hay nada que provoque más lágrimas que la muerte. Pero Jehová librará de sus garras a las personas obedientes. ¿Cómo? Eliminando lo que la causa: el pecado que heredamos de Adán (Romanos 5:12). Jehová usará el sacrificio de Jesús para hacer que las personas alcancen la perfección. Entonces, la muerte —el último enemigo del hombre— será “reducida a nada” (1 Corintios 15:26). Todos vivirán como Dios siempre quiso que vivieran: sin enfermedades y por toda la eternidad.

“Ni existirá ya más [...] dolor.” (Revelación 21:4.) ¿Qué clase de dolor es el que dejará de existir? El dolor mental, emocional y físico que es producto de la imperfección y le hace la vida imposible a millones de personas.

Pronto será posible vivir sin lágrimas, sin muerte y sin dolor. “Pero ¿dónde? —quizás se pregunte—. ¿En el cielo?” No. Para empezar, la promesa comienza con las palabras “la tienda de Dios está con la humanidad”, y la humanidad vive en la Tierra (Revelación 21:3). Segundo, la promesa habla de un mundo en el que “la muerte no será más”, es decir, un mundo en el que había muerte pero desapareció. En el cielo nunca ha habido muerte, pero en la Tierra sí, y casi desde el principio. Está claro, entonces, que la promesa divina de una vida mejor se cumplirá aquí en la Tierra.

Os animo a entrar en esta página.

https://www.jw.org/es/

Un saludo . Dolores.

Saludos Ana

Ana perdóname, pero Dios no nos manda ningún sufrimiento, Dios es amor (1 Juan 4 : 8 ) .  Dios no nos somete a ninguna  prueba , te animo a leer Santiago 1 :13 “Al estar bajo prueba, que nadie diga: “Dios me somete a prueba”. Porque con cosas malas Dios no puede ser sometido a prueba, ni somete a prueba él mismo a nadie”

La Biblia explica con estas palabras una de las razones por las que el hombre sufre: “El tiempo y el suceso imprevisto les acaecen a todos” (Eclesiastés 9:11). Cuando ocurre un accidente o una situación inesperada, puede o no haber afectados. Eso depende en gran parte del lugar y el momento en que suceda.

Dios es santo, de modo que no dispone las circunstancias que pudieran debilitar nuestra resistencia al mal.

“Jehová es justo en todos sus caminos.” (Salmo 145:17.)

• “Todos [los] caminos [de Dios] son justicia. Dios de fidelidad, con quien no hay injusticia; justo y recto es él.” (Deuteronomio 32:4.)

• “Jehová es muy tierno en cariño, y [es] misericordioso.” (Santiago 5:11.)

Hace dos mil años, Jesucristo habló del derrumbe de una torre que mató a 18 personas (Lucas 13:1-5). Las víctimas no murieron debido a la clase de vida que llevaban: simplemente estaban cerca de la torre cuando se vino abajo.

Jehová es el Dios verdadero!” (1 Reyes 18:39). Ahora bien, hay otro dios que también tiene poder. La Biblia habla de “los incrédulos, cuyo entendimiento cegó el dios de este mundo” (2 Corintios 4:4, BJL).

La noche antes de morir, Jesús advirtió tres veces a sus discípulos acerca de este dios, a quien llamó “el gobernante de este mundo”. Dijo que este poderoso gobernante, o dios, “será echado fuera” (Juan 12:31; 14:30; 16:11). ¿Quién es, y qué es el mundo en el que gobierna?

Se trata del ángel rebelde, Satanás. ¿Cómo lo sabemos? La Biblia explica que cuando tentó a Jesús, el Diablo le mostró “todos los reinos del mundo y su gloria, y le dijo: ‘Todas estas cosas te las daré si caes y me rindes un acto de adoración’” (Mateo 4:8, 9). Si Satanás le hubiera ofrecido algo que no era suyo, esta oferta no habría sido una tentación para Jesús. De hecho, el apóstol Juan declaró: “El mundo entero yace en el poder del inicuo” (1 Juan 5:19).

Recordemos que Jesús prometió: “El gobernante de este mundo será echado fuera” (Juan 12:31). En efecto, este mundo —o sistema de cosas— junto con su gobernante serán eliminados, como predijo el apóstol Juan cuando señaló: “El mundo va a terminar”. Pero añadió: “El que hace la voluntad de Dios permanece eternamente” (1 Juan 2:17, Manuel Iglesias)

Un saludo Dolores



Dolores dijo:

Saludos.

Con vuestro permiso, analizo la palabra “santidad”

Es la cualidad o estado de santo; limpieza o pureza espiritual

Según la Biblia y como ha dicho Eduardo la cualidad de santidad pertenece a Jehová.( nombre personal de Dios) (Éx 39:30; Zac 14:20.) Cristo Jesús llamó a Dios “Padre santo”. (Jn 17:11.) A los que están en los cielos se les representa diciendo de viva voz: “Santo, santo, santo es Jehová de los ejércitos”, atribuyéndole así santidad, limpieza en grado superlativo. (Isa 6:3; Rev 4:8; compárese con Heb 12:14.)

A la Palabra escrita de Dios se la llama “las santas Escrituras” o “santos escritos”. Se escribió bajo la influencia del espíritu santo y tiene el poder de santificar o hacer santos a aquellos que obedecen sus mandamientos. (Ro 1:2; 2Ti 3:15.)

Esto exige estudiar la Palabra de verdad de Dios y aplicarla a su vida. (1Pe 1:22.) Requiere responder a la disciplina de Jehová. (Heb 12:9-11.) De ello se deriva que si una persona es genuinamente santa, seguirá un proceder de santidad, limpieza y rectitud moral.

El ser santos en conducta es un mandamiento: “De acuerdo con el Santo que los llamó, háganse ustedes mismos santos también en toda su conducta, porque está escrito: ‘Tienen que ser santos, porque yo soy santo’”. (1Pe 1:15, 16.)

Si no me equivoco Eduardo, no comprende por qué Dios no evita las muerte de  los terremotos , maremotos, o por qué no impide que ocurra esas catástrofes.  

Eduardo permíteme que comparta contigo lo que he aprendido en la Biblia:

La Biblia narra que Dios dio a nuestros primeros padres todo lo necesario para disfrutar de una vida segura y feliz. Es más, en tanto ellos y sus descendientes obedecieran el mandato de Dios de ‘ser fructíferos y hacerse muchos y llenar la tierra’, la familia humana contaría con el continuo cuidado de Dios (Génesis 1:28).

Por desgracia, Adán y Eva le dieron la espalda a su Creador al desobedecerle deliberadamente y elegir independizarse de él (Génesis 1:28; 3:1-6). La gran mayoría de sus descendientes ha seguido sus pasos (Génesis 6:5, 6, 11, 12). En resumen, los hombres en general han optado por erigirse en dueños de sí mismos y de su hogar, la Tierra, sin contar con la guía de Dios. Siendo como es un Dios de amor que respeta el principio de libertad de elección, Jehová no impone su soberanía a los seres humanos, aunque se encaminen a la calamidad.

Pese a todo, Jehová no abandonó a la familia humana. Hasta hoy “hace salir su sol sobre inicuos y buenos y hace llover sobre justos e injustos” (Mateo 5:45). Dios también dotó al hombre con la capacidad de aprender de la Tierra y sus ciclos, y hasta cierto punto este conocimiento le ha permitido predecir fenómenos climatológicos adversos y otros peligros, como erupciones volcánicas.

Además, se ha descubierto qué partes del planeta son más propensas a movimientos sísmicos y a condiciones atmosféricas extremas. Este conocimiento ha contribuido a salvar vidas en ciertas regiones mediante campañas de educación y el desarrollo de mejores sistemas de construcción y de advertencia. Con todo, la cantidad de catástrofes naturales que se informan anualmente aumenta sin parar debido a múltiples y complejas razones.

El poder destructor de las fuerzas de la naturaleza no siempre es lo que determina la gravedad de una catástrofe; a menudo es la densidad de población de la zona afectada. Según el Banco Mundial, alrededor de la cuarta parte de los habitantes de más de ciento sesenta países vive en zonas de alto riesgo. “Al acumularse cada vez más gente en la zona de riesgo, algo que tan solo hubiera sido un fenómeno natural se convierte en una catástrofe”, afirma el científico Klaus Jacob de la Universidad de Columbia (EE.UU.).

Otros agravantes son la vertiginosa y descontrolada urbanización, la deforestación y la pavimentación excesiva de terreno que normalmente absorbería el agua de lluvia. Estos dos últimos factores, en particular, son a veces responsables de inundaciones y corrimientos de tierra devastadores.

El factor humano también puede convertir un terremoto en una gran tragedia, pues el causante de la gran mayoría de las víctimas no son los fuertes temblores, sino el desplome de construcciones. De ahí que los sismólogos suelan decir: “Los terremotos no matan, los edificios sí”.

También se ha manifestado una reacción un tanto apática en cuanto al calentamiento global, que según muchos científicos aumentará los desastres climáticos y elevará los niveles del mar. Queda claro, pues, que deben tenerse en cuenta factores que no son obra de Dios, como los políticos, sociales y económicos. Estos factores humanos nos recuerdan la verdad bíblica de que el hombre es incapaz de “siquiera dirigir su paso” (Jeremías 10:23)- Otro elemento humano es la actitud general hacia las advertencias, tanto de la naturaleza como de los organismos oficiales.

En principio, hay que admitir que las catástrofes naturales pueden sacudirnos sin previo aviso. “El tiempo y el suceso imprevisto [nos] acaecen a todos”, declara Eclesiastés 9:11. Aun así, suele haber indicios de algún tipo —naturales u oficiales— de que se acercan problemas. Lógicamente, cuando se conocen las señales de peligro, aumentan las probabilidades de sobrevivir.

Lamentablemente, existe “la tendencia a negar el peligro aun cuando es obvio”, dijo un vulcanólogo. Y esto es cierto sobre todo cuando se han dado falsas alarmas o cuando la última catástrofe sucedió mucho tiempo atrás. En ocasiones, la gente no quiere abandonar sus posesiones aunque la calamidad esté tocando a su puerta.

JESÚS predijo que los terremotos, las guerras, las hambres y las enfermedades —entre otras cosas— caracterizarían a “la conclusión del sistema de cosas” en que vivimos (Mateo 24:3, 7, 8; Lucas 21:7, 10, 11). Por supuesto, estos fenómenos no son obra de Dios, de modo que ni Jesús ni su Padre, Jehová Dios, son culpables.

Ahora bien, lo que sí será obra de Dios es lo que estos acontecimientos presagian, a saber: la venida del Reino de Dios —un gobierno celestial en manos de Jesucristo— y la destrucción de todo aquel que rechace la soberanía de Jehová (Daniel 2:44; 7:13, 14). A partir de entonces, la Tierra se convertirá en un remanso de paz, donde nadie temerá a las catástrofes naturales. Se cumplirá en toda su extensión la promesa divina: “Mi pueblo tiene que morar en un lugar de habitación pacífico y en residencias de plena confianza y en lugares de descanso sosegados” (Isaías 32:18).

Cuando llegue ese día se cumplirá lo que millones de personas piden cuando oran  “el Padre Nuestro” Mateo 6:9 , 10  ”‘Padre nuestro [que estás] en los cielos, santificado sea tu nombre. 10 Venga tu reino. Efectúese tu voluntad, como en el cielo, también sobre la tierra. Entonces podremos decir lo que nos dice el último libro de la Biblia , Revelación 21: 3,4  Con eso, oí una voz fuerte desde el trono decir: “¡Mira! La tienda de Dios está con la humanidad, y él residirá con ellos, y ellos serán sus pueblos. Y Dios mismo estará con ellos. 4 Y limpiará toda lágrima de sus ojos, y la muerte no será más, ni existirá ya más lamento ni clamor ni dolor. Las cosas anteriores han pasado”.

“[Dios] limpiará toda lágrima de sus ojos.” (Revelación 21:4.) ¿Qué tipo de lágrimas limpiará? No las de alegría ni las que protegen nuestros ojos; serán las lágrimas de tristeza. Dios no solo secará esas lágrimas sino que eliminará el dolor y el sufrimiento que las producen.

“La muerte no será más.” (Revelación 21:4.) No hay nada que provoque más lágrimas que la muerte. Pero Jehová librará de sus garras a las personas obedientes. ¿Cómo? Eliminando lo que la causa: el pecado que heredamos de Adán (Romanos 5:12). Jehová usará el sacrificio de Jesús para hacer que las personas alcancen la perfección. Entonces, la muerte —el último enemigo del hombre— será “reducida a nada” (1 Corintios 15:26). Todos vivirán como Dios siempre quiso que vivieran: sin enfermedades y por toda la eternidad.

“Ni existirá ya más [...] dolor.” (Revelación 21:4.) ¿Qué clase de dolor es el que dejará de existir? El dolor mental, emocional y físico que es producto de la imperfección y le hace la vida imposible a millones de personas.

Pronto será posible vivir sin lágrimas, sin muerte y sin dolor. “Pero ¿dónde? —quizás se pregunte—. ¿En el cielo?” No. Para empezar, la promesa comienza con las palabras “la tienda de Dios está con la humanidad”, y la humanidad vive en la Tierra (Revelación 21:3). Segundo, la promesa habla de un mundo en el que “la muerte no será más”, es decir, un mundo en el que había muerte pero desapareció. En el cielo nunca ha habido muerte, pero en la Tierra sí, y casi desde el principio. Está claro, entonces, que la promesa divina de una vida mejor se cumplirá aquí en la Tierra.

Os animo a entrar en esta página.

https://www.jw.org/es/

Un saludo . Dolores.

Muchas gracias, querida amiga dolores he leido una a una tu escrito y eres conocedora de las sagradas escrituras y eso me da mucho gusto por eso dije cada quien menciones que es la santidad.

la palabra santidad es apartado para Dios en ese contexto cultural, historico, moral, etc y no es ausencia de pecados si no de sumisión a Dios.

tratar de ser como Jesus.

ahora bien amiga Dolores solo difiero contigo una cosa de hecho 2

de Dios es la tierra y toda su plenitud y su Gloria no la comparte con nadie.

Y segundo por Dios pasan todas las cosas y la biblia dice la hoja del árbol no se mueve si no es la voluntad de Dios.

me agrada mucho compartir estos puntos de vista y estos debates con todo el respeto que merecemos.

y sin duda Dios es Amor y es el mejor amor del mundo.

Gracias Dolores por la fantastica explicacion.Eres la bibliopedia :).Me ha gustado leerte

Querida Anna.

Santidad tiene menos que ver con esforzarnos en dejar de pecar y más que ver con dejarnos amar por Dios y amar a los demás. Por otro lado, la santidad de Dios revelada en Jesús nos muestra que Dios no se separa del pecador por causa del pecado, sino que Dios separa al pecado del pecador a causa de Su amor. La santidad no es pues entonces la mera ausencia de pecado en nuestras vidas, es la Presencia de Aquél que siempre se encuentra presente en nuestras vidas. La santidad no consiste en seguir ciertas reglas, consiste en seguir al amor, el cuál a veces nos llevará a romper las reglas a fin de mostrar Su amor. Caminar en santidad no consiste en convertirnos en momias inmaculadas, consiste en amar a los demás hasta ensuciarnos en su llanto, sangre y sufrimiento. La santidad de Dios no lo hace apartarse del pecador, es precisamente aquéllo que le impide apartarse de él. La santidad de Dios es el fuego de Su amor destruyendo a todo aquello que nos hace alejarnos de Él y de los demás.



Anna. dijo:

De acuerdo, pero yo no le diría a eso que tu describes como santidad asi, sino humanidad, no es más que conducir una vida por el buen camino sabiendo que hay tentaciones pero que al ser hijos de El podemos evitarlos.,es más ser una persona con defectos y virtudes que una estatua ante la realidad y que al ver los actos de los demás los critique como si en los demás fuera malo lo que en ellos es virtud. Yo prefiero ser una mujer normal sin tanta teoría que sólo confunde, al final es Dios el único que me puede juzgar, los demás son iguales a mi. Humanos en su totalidad.
claro Anna solo Dios nos va a juzgar.
La santidad es el deseo ferviente de agradar a Dios revelándose contra todo pecado"

Saludos a todos

Me gustaría compartir con todos vosotros este video, quizás a alguno le moleste, créame que  no deseo molestar a nadie.

https://www.jw.org/es/testigos-de-jehov%C3%A1/curso-b%C3%ADblico-gratuito/video-por-qu%C3%A9-estudiar-la-biblia/

 

Un cordial saludo



Dolores dijo:

Saludos a todos

Me gustaría compartir con todos vosotros este video, quizás a alguno le moleste, créame que  no deseo molestar a nadie.

https://www.jw.org/es/testigos-de-jehov%C3%A1/curso-b%C3%ADblico-gratuito/video-por-qu%C3%A9-estudiar-la-biblia/

 

Un cordial saludo

muchas gracias Dolores vi tu video y me gusto la información.

"Mi religión es simple, mi religión es la bondad"
Dalai Lama

Albert Camus, desde un punto de vista agnóstico y humanista, lo diría con otras palabras:

"La lógica del rebelde, consiste en servir a la justicia para no aumentar la injusticia de su condición, esforzarse en el lenguaje claro para no espesar la mentira universal, y apostar, frente al dolor de los hombres, por la felicidad".

Son dos formas de recordarnos que en lo más importante, tanto creyentes como ateos y agnósticos podemos ir juntos y en la misma dirección, dejando atrás integrismos, odios o inquisiciones (inquisiciones creyentes o sin dios, es igual, a lo largo y a lo ancho de la historia las ha habido de todas las ideologías y colores).

En mi opinión eso de la "santidad" no es ser perfectos ni semidioses, ni hay por qué asociarlo necesariamente a clérigos, místicos, monjas medievales ni puede que tampoco a una religión, hoy tal vez usaríamos otras palabras para definirlo, gente honesta, auténtica, fiel a sí misma y a los demás, comprometida, no sólo esos que tuvieron un impacto hasta el punto de dar un giro a la historia, Luther King, Mandela, Gandhi... sino mucha otra gente - agnósticos, creyentes o ateos- que se juegan el tipo por los derechos humanos en dictaduras brutales, médicos, cooperantes, misioneros, defensores del medio ambiente, que arriesgan sus vidas en países pobres o en conflicto, o por liberar a un delfín atrapado en una red, científicos que dedican toda una vida de estudio y de trabajo a expandir las fronteras del conocimiento humano, estilo Einstein, Hawking o Madam Curie, poetas, escritores y artistas comprometidos, pero también el vecino que apenas tiene para llegar a final de mes y que trata de salir adelante lo mejor que puede en medio de dificultades y de forma digna, el gay o la lesbiana que llora en soledad porque no puede expresar con libertad y espontaneidad todo el amor que lleva dentro por vivir en un país o una sociedad represiva o intolerante, la "puta" yonqui que se ve en la esquina haciendo la calle, muerta de hambre y despreciada por todos, tal vez víctima de la trata de blancas y lejos de su país, que sueña con una vida mejor pero que no tiene dónde caerse muerta, incluso ese al que los bancos echan de su casa porque no puede pagar la hipoteca, que ya no sabe en qué creer o qué esperar y que tal vez desesperado se cuelga o se pega un tiro, y millones de seres humanos anónimos que no salen en los periódicos ni en su inmensa mayoría son elevados a los altares de las iglesias pero son los que hacen que el mundo siga girando y, de vez en cuando, incluso consiguen que progrese. Después de todo Cristo, en contra de muchos portavoces de la divinidad, los llamó a todos ellos "Bienaventurados", aunque anden muy lejos de cualquier paraíso, sobre todo de los paraísos fiscales.

Un saludote

Responder a debate

RSS

© 2004 - 2019   Anundis.com :: Discapacidad :: Red Social   Tecnología de

Emblemas  |  Reportar un problema  |  Términos de servicio