La realidad es que la felicidad está en nosotros. La capacidad de amar y sentirnos amados también está dentro de nosotros y, por encima de todo, el amor que siempre, absolutamente siempre, estará a nuestro lado será nuestro propio amor; de ahí la importancia vital que adquiere el concepto que tengamos de nosotros mismos. Sín duda, para aprender a amar, haremos bien en entrenarnos primero en amarnos a nosotros mismos pues, de lo contrario, difícilmente podremos amar a los que nos rodean, y nunca, nunca, seríamos dueños de nuestra felicidad, ya que la habríamos puesto en "manos de otros".
"La vida no se termina cundo acaba un amor. El amor da vida a la vida, ¡no reneguemos del amor, pero no suframos inútilmente en su nombre!".
Fragmento sacado del libro "La inutilidad el sufrimiento".