E inicio un nuevo tema, el 3º de hoy, para ir debatiendo a lo largo de las próximas semanas. Se trata del asunto de la discapacidad en el cine.

Y es que recientemente la Facultad de Comunicación de Sevilla acogió (durante los días 18 y 19 de noviembre) la 'VII Muestra de Cine y Discapacidad', organizada por la Confederación Andaluza de Personas con Discapacidad Física y Orgánica (CANF-COCEMFE Andalucía), en colaboración de la Facultad y de la Consejería de Cultura. El encuentro, dirigido especialmente a un público universitario, se presentó como medio para la sensibilización de los futuros comunicadores. Por ello, se analizaró el papel que las personas con discapacidad tienen en el cine. Quien quiera informarse puede hacerlo en http://www.fcom.us.es/viimuestradecineydiscapacidad.programa.php

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Sigo con el tema, por si alguien desea debatir, participar, aportar (que de eso se trata, ¿no?). Copio y pego unos artículos muy interesantes de Enrique Martínez-Salanova Sánchez sobre "Cine y discapacidad". Abajo incluyo link hacia una web donde encontrar más.
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Visibles o invisibles

Las personas discapacitadas siempre han estado representadas en el cine, y cada vez más, con mayor fuerza.. No obstante, este lenguaje global ha tratado al discapacitado de forma desigual presentándolo, en una gran parte de la filmografía, tanto como ser marginal, deforme y malvado, como el bonachón incapaz de hacer daño a nadie. En el correr de los años, el cine ha avanzado en sus lenguajes promoviendo una figura del discapacitado, cada vez más acorde con el sentido que tienen y aportan a la sociedad, tomando de la sociedad los modelos que esta provee. Sin embargo, el peor maltrato que sufren los discapacitados en el cine es que no se les ve, salvo excepciones, como a cualquier persona.

El cine y otros medios de comunicación no representan fielmente la realidad. En el tema de la discapacidad, con demasiada frecuencia se cometen omisiones y se fomentan prejuicios, se mantienen y se alientan actitudes negativas e injustas. Bien es verdad que el cine, también, ha presentado, con mejor o peor fortuna, con lenguajes mejor o peor empleados, al discapacitado como protagonista, presentando a la sociedad problemas que de otra forma no se hubiera conocido y tal vez ni siquiera atisbado, con personas discapacitadas que por lo general son ocultadas.

No se puede dudar del poder de los medios. Las asociaciones de discapacitados luchan constantemente porque los medios reconozcan su derecho a ser vistos como el resto de los integrantes de la sociedad. En algunos programas de televisión se les coloca en la última fila del plató, o se les coloca de comparsas o como objetos de observación.

La batalla de los colectivos de discapacitados está por hacerse presentes en los medios, dejar de ser «invisibles» en ellos de la misma manera que van haciéndose visibles en la sociedad, ya que ello significa existir en el pensamiento de los demás. «lo que no aparece en televisión no existe para la mayoría de los ciudadanos». El aparecer en los medios con «objetividad informativa» y tener la posibilidad de hablar en ellos con voz propia y haciendo llegar a la sociedad mensajes normalizadores sobre la discapacidad.

Los discapacitados en el cine

Desde siempre el cine trató el tema de los discapacitados. Recordemos El jorobado de Notre Dame, en 1923 de Worsley, Luces de la Ciudad (City lights), en 1931, de Charles Chaplin o Freaks/La parada de los monstruos, de Tod Browning, en 1932.

Sin embargo, el discapacitado entra de lleno en el cine con el fin de elogiar a los héroes de guerra y levantar la moral el pueblo norteamericano durante la segunda guerra mundial. Muchos soldados regresaban mutilados y era necesario hacer ver que se podían vencer todos los obstáculos sin ayuda, sólo con sus propios recursos.

Se hizo así un cine con personajes que habían perdido alguno de sus miembros, pero no la ilusión. En 1947, la Academia de Hollywood concedió varios Oscar a la película Los mejores años de nuestra vida, de William Wyler. Dos de ellos (el Oscar al mejor actor secundario y otro especial por su ejemplo a todos los veteranos de guerra), fueron para Harold Russell, que representó el papel de Homer Parrish, un veterano de guerra que volvía con las dos manos ortopédicas. Russell, que había perdido las dos manos en 1944, en un accidente con TNT, mientras entrenaba a paracaidistas, se convirtió en símbolo de valor y coraje para los norteamericanos y fue durante muchos años presidente del Comité Presidencial de Empleo para los Discapacitados.

Otras películas fueron más duras, como Hombres, en 1950, de Fred Zinneman, con Marlon Brando como parapléjico protagonista, Johnny cogió su fusil, en 1971, de Dalton Trumbo, que tuvo un importante éxito de crítica y público. En este caso la discapacidad se utiliza fundamentalmente como una metáfora de los horrores de la guerra.

Sin embargo la mayoría de las películas de aquella época han contribuido a aislar a los personajes discapacitados de sus semejantes, al presentar a las personas con discapacidad como individuos extraordinarios que luchan contra lo imposible, como personajes violentos y autodestructivos o como personajes extraordinariamente bondadosos y llenos de inocencia, silenciando los verdaderos problemas sociales y haciendo al discapacitado «invisible» para el gran público.

Recordemos un film como El milagro de Ana Sullivan (The miracle worker), en 1962, dirigida por Arthur Penn, con un guión de Helen Kéller, en el que cuenta parte de verdadera historia de la niña (Helen Keller), sorda y ciega que aprende a comunicarse y hablar, gracias al apoyo de su institutriz Ana Sullivan. La película fue un éxito y recibió el oscar a la mejor actriz para Anne Bancroft.

También marcó un hito la producción de El Regreso (Coming Home), en 1978, de Hal Sabih, una película protagonizada por Jon Voight en el papel de un veterano de la Guerra del Vietnam con paraplejia, y Jane Fonda, que abandona a su marido para irse con él. La discapacidad en este caso no es ignorada ni constituye el eje central o motivador de la trama. Las principales diferencias entre el protagonista y el marido de Jane Fonda son su actitud ante la guerra y ante las mujeres, y no la discapacidad. La relación de Voight y Fonda en El Regreso no es la del paciente y la enfermera, sino la de un hombre y una mujer en una situación nueva para ambos. El mensaje que la película transmite es que las personas con discapacidad pueden ser adultas, ingeniosas, interesantes, divertidas y sensuales como cualquiera. Voight y Fonda obtuvieron, respectivamente, los Oscar al mejor actor y a la mejor actriz en 1978.

La búsqueda de la normalización

En 1987, una interesante película fue Gaby, una historia verdadera (Gaby, a True Store), de Luis Mandoki, adaptación de la biografía de Gabriela Brimmer, poetisa y escritora que nació con una parálisis cerebral que le impedía cualquier movimiento o expresión menos su pie izquierdo. En este film se tiene en cuenta el amor y las relaciones sexuales, al mismo tiempo que es un alegato contra la invisibilidad de lo discapacitados ya que aboga por una integración total en la sociedad.

En 1997, Pedro Almodóvar dirigió Carne trémula, una historia en la que un policía tetrapléjico interpretado por Miguel Bardem tiene un relevante papel.

Ya en el 2000 Jean-Pierre Sinapi realizó en Francia Nacional 7 (Nationale 7), sobre un joven que padece una enfermedad muscular vive en una residencia para discapacitados cerca de la Nacional 7. tener en cuenta los deseos sexuales del protagonista constituye el núcleo fundamental de la trama. Obtuvo premios en Berlín y San Sebastián.

Lars von Trier realizó en 2000 Bailando en la oscuridad (Dancer in the dark), una durísima película en la que una inmigrante checa y madre soltera que va quedando sin vista se decide a ahorrar todo el dinero necesario para asegurarle a su hijo una operación antes de que sufra el mismo mal.

Pedro Almodovar realizó en el año 2000 la película Hable con ella, un drama sobre la comunicación e incomunicación. Una mujer en coma es el símbolo de mayor relevancia para presentar la necesidad de comunicación, también hacia aquellos que aparentemente están incapacitados para ejercerla.

En 2001 Ramón Salazar realizó en España, Piedras, la historia de cinco mujeres, una con parálisis cerebral, y las relaciones que se establecen entre ellas.

Una interesante película de 2001 es Yo soy Sam (I am Sam), de Jessie Nelson, en la que Sean Penn interpreta a un discapacitado que defiende con fuerza quedarse con la custodia de su hija, un niña de siete años de edad, la misma que él tiene mental.

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Más artículos: http://www.uhu.es/cine.educacion/cineyeducacion/temasdiscapacidad.htm
Si, me encanta la idea sobre el cine y el rol que desempeñan en él las PCDs. claro que el tema viene cargado de aristas unas más difíciles que otras, en algunas asociaciones de La Paz-Bolivia, estamos haciendo el intento de generar debate o polémicas al respecto, pero una de las primeras aristas, entre comillas, pasa por que en algún número respetable de pelis, la Persona con discapacidad, se la trata bajo una mirada de heroe o mounstrete, es decir la bendita (por no decir una palabra más fuerte) costumbre de estereotipar a las PCDS, olvidando o dejando de lado que somos personas con todos los problemas, necesidades, amor, afectos, carencias, miserias humanas y dignidad como cualquier otro ser humano. Cuando no se crea el estereotipo de super heroe o heroína, se crea el de compasión, lástima o repulsión. Opino que todos y todas las PCDs deberiamos de incentivarnos a actividades como el ballet o la danza en silla de ruedas, el teatro y cosas así ademas del deporte...estoy convencida que el cambio en la sociedad pasa primero por nosotros para generar cambios ad extra
por ejemplo, a mi me ha pasado que mis amigos (as) pcds se han sentido muy avergonzados de verme bailar en silla de ruedas en una entrada tán famosa como es el Carnaval de Oruro-Bolivia declarada por la UNESCO Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad, lo hice públicamente, me filmaron en CNN y todo aquello generó opiniones sobre mi en el entorno de PCDs, como si hubiese realizado el peor de los actos vandálicos, pero en la sociedad en general tuvo un buen impacto a traves de los medios de comunicación, sobre todo la Tv.
Creo que debemos integrarnos sin miedo para cambiar la visión de lástima o repulsión, en realidad es mejor hacerlo por esos medios que por las marchas huelgas de hambre y bloqueos (que tambien lo hemos hecho durante mi gestión) sería un modo más acertivo de reclamar o hacernos visibles en un sistema que no quiere vernos.
Me gusta
Hay buenas películas del tema particularmente me gusta esta última que vi.

https://m.youtube.com/watch?v=ve_4GnRmx2w

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